El oro pierde su brillo. El metal dorado, considerado el activo refugio clásico del mercado, ha caído con fuerza desde los 5.300 dólares (4.591 euros) por onza troy hasta poco más de los 4.600 dólares (3.985 euros) al cierre de marzo, como víctima colateral de la crisis energética derivada por la guerra en Oriente Próximo. Nunca antes se había visto en los mercados una caída tan pronunciada de las acciones, los bonos y los activos refugio, ya que los inversores no encuentran respiro ante las sacudidas provocadas por la guerra.
El giro súbito en el tablero geopolítico ha desatado un marzo negro para el metal precioso, su peor mes desde octubre de 2008. En ese entonces, el temor a una sequía de liquidez arrastro al oro, mientras el mercado recordaba imágenes de los empleados de Lehman Brothers saliendo con sus efectos personales del banco. Hoy el riesgo es otro: una inflación persistente, una política monetaria restrictiva y una crisis energética.
Y, ¿por qué reacciona de esta manera el mercado? Según Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en la gestora J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management, el rendimiento inferior del metal tras el estallido de la guerra se explica por varios factores. “En primer lugar, el oro ha caído a medida que los inversores han cubierto sus necesidades de liquidez en plenas ventas generalizadas de activos de riesgo, un comportamiento que recuerda la caída del oro durante la venta masiva global con la Covid en marzo de 2020”, ha apuntado.
Olszyna-Marzys subraya, no obstante, que “el fuerte comportamiento positivo del oro desde comienzos del año hasta el inicio de la guerra pudo haber incentivado la toma de beneficios”. El metal precioso ahora se encuentra lejos de los 5.300 dólares (4.764 euros) que alcanzó en enero, máximos históricos.
Algunos fondos han reducido sus asignaciones al metal preciso. Entre ellos, Sara Niven, gestora del Aberdeen Global Balanced Growth Fund, ha pasado de tener una exposición al oro del 9% en septiembre de 2025, al 5% en febrero de 2026. «El impacto inicial del conflicto ha sido un endurecimiento de las condiciones financieras y, en consecuencia, creemos que es prematura aumentar nuestra exposición», ha expuesto.
Ventas masivas en bancos centrales
A estas tendencias se le añade rumores de que los bancos centrales pudieran estar desprendiéndose de sus reservas del metal precioso. Entre ellas, Turquía, un gran comprador del activo, que ha gastado 30.000 millones de dólares (25.986 millones de euros) para defender su divisa, la lira. Esto podría incluir una venta masiva de sus reservas de oro.
Esto podría contagiar a los países que agrupan el Golfo Pérsico, que se encuentran en fuego cruzado de la contienda. «Ciertos países del Golfo podrían vender parte de sus reservas para financiar gastos de defensa y reconstrucción, aunque esto no se ha materializado por el momento», han explicado los gestores de la francesa, Ofi Invest Asset Management. «El 20% del comercio mundial [del oro] pasa por Dubái, un factor que propicia que el consumo en la región tiende a reducirse».
La guerra también ha redibujado el mapa monetario en el espacio de unas semanas. El escenario de tipos de interés más altos en Europa, con guiños a una subida del precio del dinero por parte del Banco Central Europeo (BCE), ha acelerado la caída.
La inflación refuerza el atractivo del oro
Sin embargo, otros factores estructurales, como el fantasma de la estanflación —una inflación persistente y difícil de controlar—, podrían impulsar al alza el precio de este metal precioso a largo plazo. Además, los niveles de deuda pública, que siguen siendo elevados, podrían seguir respaldando el precio de este metal precioso a largo plazo. «Esta circunstancia, combinada con un mayor riesgo de estanflación, convierte la reciente caída del precio de las materias primas en una oportunidad muy atractiva para el inversor», han apuntado desde Ofi Invest Asset Management.
El escenario se repite para los estrategas de J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management, aunque matizan que la volatilidad seguirá a corto plazo. «Seguiremos considerando válida nuestra tesis fundamental de precios más altos de oro«, han explicado.
Suscríbete para seguir leyendo











