El regreso de la selección española a Cataluña tras cuatro años de ausencia prometía una gran fiesta, sin embargo, los cánticos racistas que se escucharon en el RCDE Stadium en el amistoso frente a Egipto empañaron la celebración. «Musulmán el que no bote», se escuchó claramente entonar a una grada con más de 35.000 asistentes.
El ambiente familiar y festivo que se respiraba durante la previa pareció irse apagando con el paso de los minutos ante las lamentables consignas racistas que se corearon y se escucharon en varias ocasiones en el Estadio. Los cánticos vinieron después de los pitos ensordecedores que se solaparol al himno nacional egipcio, pero no fueron los únicos improperios proferidos en el RCDE Stadium. Primero fueron los pitidos a todos y cada uno de los nombres de los jugadores de la selección rival y más adelante se repitieron con las apariciones en el terreno de juego.
No se había ni completado la primera media hora de partido cuando ya se habían cantado, entre otras: «Puigdemont a prisión» o «Pedro Sánchez, hijo de puta». Y por entonces, una delegada de la Federación ya se había acercado al cuarto árbitro del encuentro para valorar qué hacer en caso de repetirse las faltas de respeto.
Mensaje por megafonía
Los pitos, esta vez menos mayoritarios, volvieron a sucederse tras la primera mitad cuando algunos de los jugadores egipcios rezaron en la banda antes de retirarse al vestuario. Entonces, en el descanso, la megafonía del Estadio emitió un mensaje que pudo leerse también en las pantallas pidiendo a los aficionados que se abstuvieran de proferir proclamas racistas tal y como requiere la legislación. «Se recuerda que la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas», podía leerse en la pantalla.
El protocolo antirracismo de la FIFA, aprobado en mayo de 2024, establece una postura de «tolerancia cero» obligatoria para las 211 federaciones que forman parte de la Federación. Se basa en un procedimiento de tres pasos: detener el partido, suspenderlo temporalmente y, finalmente, abandonarlo si persisten los incidentes. Incluye un gesto universal de brazos cruzados para denunciar.
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