Canarias lleva dos años inmersa en una declarada emergencia habitacional: encontrar casa no es solo difícil y ya es, para miles de personas, una batalla desigual. Los precios del mercado suben, el alquiler se dispara, el suelo se agota y la sensación de asfixia se extiende entre quienes ven cómo vivir en su propia isla se convierte, poco a poco, en un privilegio.
Un problema que no solo existe en el Archipiélago, sino que se extrapola a territorios como Córcega, Malta o Cabo Verde. Con este escenario de fondo, y de la mano de otras zonas tensionadas del planeta, el Archipiélago llevará en mayo al XIII Foro Urbano Mundial de Bakú que se celebra en mayo una propuesta con fondo político: las islas no pueden seguir afrontando la crisis de la vivienda con recetas copiadas de territorios donde sobra el suelo y el turismo saca del mercado residencial –a través de viviendas vacacionales– inmuebles antes destinados al mercado residencial.
El viceconsejero del Gabinete de Presidencia, Octavio Caraballo, enmarca la cita como «una oportunidad clave para contribuir a posicionar en la agenda internacional uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, el acceso a una vivienda digna, desde la perspectiva de los territorios insulares».
El viceconsejero del Gabinete de la Presidencia, Octavio Caraballo (2d), en una reunión de la Conferencia de Regiones Periféricas y Marítimas de la UE. / E.D. / L.P.
Gran presión en un territorio escaso
La ofensiva canaria parte de una idea simple: «En las islas y otras zonas pequeñas no insulares el acceso a la vivienda tiene unas características propias».
Caraballo recuerda que Canarias dispone de «un suelo limitado, con fuertes condicionantes medioambientales», además de soportar «una presión muy intensa derivada, entre otros factores, del turismo, las segundas residencias o los mercados especulativos».
Ese diagnóstico es el que el Archipiélago quiere llevar a Bakú para dejar claro que «no podemos aplicar soluciones estándar; necesitamos respuestas adaptadas a nuestra realidad».

Un hombre mira los carteles de una inmobiliaria. / Juan Carlos Castro
Gentrificación
Lo que está en juego va mucho más allá de los precios. La crisis habitacional ya ha alterado la vida cotidiana de los territorios tensionados: jóvenes que no pueden emanciparse, trabajadores que destinan una parte desproporcionada de su sueldo al alquiler, familias que encadenan incertidumbre y vecinos que asisten a la transformación de sus barrios bajo una presión turística que ya es estructural: la gentrificación.
Caraballo insiste en que el Archipiélago no irá «solo a exponer los problemas, sino también a compartir soluciones», tales como como las cooperativas, el ‘cohousing’, los pisos compartidos entre personas mayores que viven solas y jóvenes con pocos recursos o el impulso de soluciones modulares en entornos universitarios. El mensaje es claro: en un territorio sin apenas margen para improvisar, la respuesta no puede limitarse a construir más, sino a construir de otra manera y con otra lógica.
Red Insular de Vivienda
Pero la gran carta política que Canarias quiere jugar en Bakú tiene forma de alianza. El Archipiélago aspira a impulsar una Red Insular de Vivienda con territorios como Córcega, Malta o Cabo Verde, una plataforma con la que compartir experiencias, coordinar posiciones y ganar peso ante organismos como la Unión Europea (UE) o Naciones Unidas (ONU).
La lógica que guía esa propuesta es simple: un solo territorio protesta; varios juntos pueden hacerse oír.

Dos mujeres miran anuncios de venta de casas en una inmobiliaria. / E.D. / L.P.
Según explica Caraballo, ese trabajo no nace ahora y detrás del mismo hay «dos años trabajando con otros territorios insulares europeos, tanto en la Comisión de Regiones Periféricas y Marítimas (CRPM) como en el Intergrupo Islas del Comité de las Regiones», con el objetivo de reclamar a la UE que contemple la posibilidad de «establecer límites en la compra de viviendas por parte de no residentes».
Por eso la cita en Bakú tiene para Canarias un sentido que va más allá de la presencia institucional: abrir un frente político propio, situar la singularidad insular en la conversación internacional y defender que el acceso a la vivienda en estos territorios necesita un tratamiento diferenciado.
Laboratorios de soluciones avanzadas
El mensaje que Canarias llevará a Bakú es que las islas no solo sufren una crisis más intensa, sino que también pueden ser laboratorios de soluciones avanzadas en planificación urbana, gestión del suelo y nuevos modelos habitacionales.
Un planteamiento que ya ha empezado a tomar forma en los trabajos preparatorios del foro, donde distintos expertos coincidieron en la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva insular y de territorios pequeños, alejada de recetas importadas.
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