La UD Las Palmas de Luis García Fernández se queda sin defensa. Defender así es calamitoso y malograr tantas ocasiones solo te puede expulsar de la promoción. El cuadro amarillo sucumbe (3-1) en Ipurua y sale de los puestos de playoff ante la precisión de Martón. Tarde negra con tres tantos en contra en apenas 41 minutos ante un Eibar más inteligente. Un señor despropósito que maquilló el ímpetu de Taisei. La parálisis del estratega ovetense con los cambios fue reseñable, una vez más, para no plasmar respuestas de impacto inmediato en la fase más importante del pulso. Sin reacción, sin playoff.
No hubo muestras de orgullo ni de hombría. Tocar fondo. Un escudo de procesión y que sale lleno de barro. Sin actitud y sin mentalidad ganadora es imposible. El palo de Ale García y el travesaño de Taisei no valen de pretextos. Se perdió en el Carlos Belmonte y este mañana se reincide en un juego plano y de procesión. Caminando es imposible. La posición de Kirian estira el debate bajo el nervio y el acierto de Martón (bigoleador). El desastre se gestó en el primer capítulo. Horkas, que falló en el 1-0, evitó una masacre. Restan diez finales, pero así no se va a ningún lado.
El inicio del fin
Cinco remates, tres goles. El Éibar aprovechó su elevada grado de precisión para humillar a la UD sin piedad. Un 3-1 al descanso para un cuadro amarillo que se estrelló por partida doble en la madera -tiro de Ale García y remate de cabeza debajo del larguero de Taisei-. Con el séptimo tanto de Fuster para hacer el 1-1 a los 60 segundos del zarpazo de Mada (16′). En la mañana del Dinko Horkas más terrenal, los amarillos fueron una coladera. Volver a los viejos vicios del ‘martinismo’.
Una retaguardia de cartón en el primer acto que quedó demostrado con las dianas del mediocentro vasco así como un doblete de Martón (31′ y 43′). Sergio Barcia sale en las fotos del segundo y tercer tanto armero. Ni rastro del defensa de acero de la primera parte del campeonato. Ante ese panorama, un carrusel de ocasiones amarillo que se topó con el infortunio. Once remates y un 66,7% de control de balón que no sirvió para nada. Kirian no fue Amatucci y no pudo frenar las embestidas de un Éibar práctico y que no se puso colorado. A cada ventaja en el marcador, toque de corneta y todos debajo del larguero.
La formación de Luis García, que se vistió de Armani, solo hizo tres faltas en la primera parte. El rival armero hizo ocho con el viento a favor del marcador. Le dio el balón a la UD y aguardó pacientemente su momento.
Los cambios llegaron tarde y sin una huella reseñable en el verde: Estanis, Iker Bravo, Pejiño, Gil y Suárez. El único que daba guerra era Taisei, que acariciaba una y otra vez el 3-2. Del resto, un Horkas gigante que salvó el cuarto y el quinto. En el banquillo del Eibar, ya se festejaba el hito de superar el golaveraje tras el 3-1 de la primera vuelta en el Gran Canaria. Reaccionen, caballeros. No hay ni rastro del catenaccio de Covadonga. La segunda vuelta de la UD hace saltar todas las alarmas.
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