El pasado 21 de febrero los partidos hoy integrados en Sumar, IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar, lanzaron un acto de refundación donde renovaron sus votos para ir juntos a las próximas generales. Una coalición que a día de hoy no tiene marca electoral ni candidato, tras la renuncia de Yolanda Díaz a repetir como cabeza de lista. Una situación que comienza a generar inquietud en estas formaciones, que urgen a fijar ya un nuevo nombre con el objetivo de asentarlo en el imaginario colectivo y dejar definitivamente atrás Sumar.
El pasado lunes, los partidos celebraron una cumbre de altísimo nivel con ministros, líderes de partidos y diputados. Aquel encuentro sirvió para exhibir su influencia en el Gobierno y defender su presencia en el Consejo de Ministros, frente a los rumores que apuntan a una ruptura de la coalición. Esa cita también sirvió para fijar ciertas bases de la estrategia para el próximo ciclo electoral y se fijó la vivienda como bandera y foco de conflicto con el PSOE, para evidenciar las diferencias entre socios de Gobierno.
En ese mismo encuentro, desde Izquierda Unida plantearon la necesidad de acelerar la elección de la nueva marca de la coalición. El llamamiento llegó pocas horas antes de que esa misma noche el presidente andaluz, Juanma Moreno, anunciase la convocatoria de elecciones para el 17 de mayo. Inmersos de lleno en precampaña electoral, y con Antonio Maíllo de candidato de Por Andalucía, IU puso el acento en la urgencia de renovar ya la coalición en términos formales.
Según fuentes presentes, en la reunión se dio «consenso» sobre esta cuestión y las formaciones de la nueva alianza de izquierdas fijaron el lanzamiento de la nueva marca como su primera misión tras la vuelta de Semana Santa. Más Madrid e IU son quienes abanderaron la causa con más fuerza, con la tesis de que mantener la marca Sumar da continuidad a lo existente hasta ahora y aleja cualquier imagen de renovación, además de invisibilizar a los partidos que integran la coalición.
A nivel interno, el nombre con el que se bautizaron fue «la alianza de las izquierdas», una expresión que bautiza chats de los organizadores y grupos de coordinación que desde hace unos meses ejercen de facto como órganos de la nueva coalición para la toma de decisiones. Sin embargo, gana fuerza la propuesta que planteó Izquierda Unida desde un primer momento y que avanzó EL PERIÓDICO: el concepto de «Frente Amplio» es a día de hoy la marca con más apoyos en el resto de partidos, pudiendo matizarse con términos como «nuevo frente amplio». Otras fuerzas que respaldan otra opción alegan que la marca puede ayudar a reflejar la amplitud de alianzas.
Movimiento Sumar es el actor menos entusiasta con la idea de acelerar el cambio de nombre, puesto que supondría perder presencia pública. El partido, pese a ser el más pequeño de los cuatro integrantes, tenía hasta ahora dos elementos a su favor: el nombre y el liderazgo de Díaz. A día de hoy, tras el paso atrás de la vicepresidenta, cambiar el nombre dejará atrás definitivamente esa era y redimensionará el peso de cada fuerza en esa nueva liga de izquierdas. Todo un golpe de realidad a Movimiento Sumar.
La herencia de Sumar
A día de hoy lo cierto es que la coalición de partidos dio un nuevo impulso pero la vigencia de Sumar -nombre de la papeleta en 2023- hace que siga estrechamente vinculada a Yolanda Díaz y al proceso iniciado en las últimas generales. Una herencia que puede suponer un lastre de cara al próximo ciclo electoral, donde el debate sobre la unidad de las izquierdas ha ganado fuerza.
Aquella coalición ya estuvo desde sus inicios marcada por las desavenencias con Podemos, que concurrió con Sumar a las generales pero que pocos meses después rompió en el Congreso con los de Díaz y pasó al Grupo Mixto. Desde entonces ejercen una férrea oposición al Gobierno y a Sumar. Pronto llegó el malestar también a las formaciones que quedaban en la coalición, en mayor medida por parte de IU, que cuesitonó las decisiones personalistas de la vicepresidenta segunda del Gobierno.
El choque por el diseño de las listas de las europeas y la elección unilateral de su candidata provocó una ruptura con IU, que se desmarcó de Sumar, reclamando cambiar el nombre del grupo parlamentario para evitar lo que consideraban una «confusión interesada» por parte del partido de Yolanda Díaz para hacer de sus posiciones las posiciones de toda la coalición. Pese a los llamamientos, las posiciones no se han movido y el nombre se mantiene. Una situación que prevé cambiar muy próximamente.














