La Junta General Ordinaria de Accionistas de CaixaBank, celebrada este viernes en el Palacio de Congresos de València, ha estado marcada por referencias ante el contexto internacional. El presidente de la entidad, Tomás Muniesa, ha advertido de que la guerra en Oriente Medio introduce riesgos para la economía global, especialmente en materia de inflación, suministro y estabilidad de los mercados.
Durante su intervención, Muniesa ha subrayado que el escenario económico ha cambiado de forma significativa en apenas unos meses. «El año 2025 fue convulso a escala global pero positivo para la economía española. El PIB aumentó y fue una de las economías más dinámicas de la eurozona: las empresas han generado empleo, la inflación se mantuvo con una media del 2,7 % y la deuda se redujo, pero se mantiene elevada», ha señalado.
Sin embargo, el presidente ha advertido de que el inicio de 2026, que se presentaba con un tono optimista, ha dado paso a una situación de «incertidumbre» tras la escalada del conflicto en Oriente Medio. «Pero en marzo los mercados internacionales han sufrido la escalada bélica. De su evolución y duración dependerá la profundidad de los efectos en el panorama económico», ha indicado.
Muniesa ha incidido en que la geopolítica ha pasado a ser un factor estructural para la economía mundial. «La incertidumbre va a ser lo que mejor defina los riesgos globales de 2026 y adelante. Hay riesgos complejos, menos previsibles y más interdependientes«, ha afirmado. En este sentido, ha alertado de que la confrontación geoeconómica entre grandes potencias supone «la mayor amenaza para la estabilidad global». «Es sinónimo de inflación, reducción del comercio, afectación a las cadenas de suministros y volatilidad mercados«, ha concretado.
Tomás Muniesa, durante su intervención en la junta. / JM López
El presidente de CaixaBank también ha apuntado a la estrategia de Estados Unidos como otro elemento de incertidumbre, al tratarse de un actor clave para la estabilidad global. Además, ha reclamado a Europa avanzar hacia un equilibrio regulatorio que permita impulsar la competitividad. «Hay un consenso: Europa está hiperregulada, pero se debe permitir que la innovación trabaje como motor de la economía», ha defendido.
En cuanto a las previsiones, Muniesa ha explicado que el escenario previo contemplaba un crecimiento del 2,4 % en 2026 con una inflación más contenida, pero ha reconocido que el conflicto en Oriente Medio «altera el escenario», con efectos que dependerán de la intensidad y duración de las disrupciones.
Retos estructurales en España
Más allá del contexto internacional, el presidente ha puesto el foco en desafíos estructurales de la economía española, como el envejecimiento de la población, el relevo generacional o el acceso a la vivienda. En este último ámbito, ha alertado de un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. «Hay un déficit de 700.000 viviendas al año y se construyen 150.000. Tenemos un problema a solucionar, que necesita consenso político y social», ha señalado.
Asimismo, ha defendido el papel de la inmigración como elemento clave para sostener el mercado laboral: «es motor de crecimiento y rejuvenecimiento poblacional», aunque ha reconocido que también incrementa la presión sobre el mercado inmobiliario.
Protesta de la plantilla
La cita ha coincidido con una jornada de protesta de la plantilla de la entidad. Parte de los trabajadores se han concentrado a las puertas del Palacio de Congresos en el marco de una huelga de 24 horas convocada por los sindicatos, que denuncian la «elevada presión comercial», con objetivos «desproporcionados» y un «deterioro del clima laboral», en contraste —señalan— con los beneficios de la entidad.
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