Si el Mundial ya ha empezado, como ha dejado dicho Luis de la Fuente a modo de discurso motivador para su tropa, podríamos decir que España sigue siendo una de las grandes favoritas para ganarlo. Si no la principal. Sí, el duelo de este viernes contra Serbia no era más que un amistoso frente a un rival en depresión tras quedarse fuera de la cita mundialista, pero las virtudes de esta selección no las ofrecen tanto los marcadores que cosecha (3-0 en La Cerámica) como el subtexto que los sostiene.
Porque esta España, como viene demostrando desde la Eurocopa, es mucho más un club que una selección. Es decir, que es este un grupo de futbolistas que juega de memoria, como si lo hiciera cada tres días, como si no hubiesen pasado cuatro meses largos desde la última vez que se vieron las caras. Y eso que ha conseguido De la Fuente es, sin duda, lo más difícil del fútbol de selecciones.
El delantero de la selección española de fútbol Mikel Oyarzabal celebra el 2-0 conseguido durante el encuentro amistoso que los combinados nacionales de España y Serbia disputan este viernes en el estadio de La Cerámica, en Villarreal. EFE/Andreu Esteban / Andreu Esteban / EFE
Brillante Oyarzabal
En ese contexto resplandecen jugadores como Oyarzabal, un delantero en trance con la selección que ante Serbia sumó un nuevo doblete: lleva 11 tantos en sus 10 últimos partidos con España. También Baena, relegado a la suplencia en el Atlético y brillante como titular ante los balcánicos. El debutante Víctor Muñoz, que se estrenó con gol, suspira por sumarse a la lista.
Serbia, simplemente, se sumó a las Georgia, Bulgaria y Turquía, combinados de clase media que han sido apabullados por la campeona de Europa. No es aventurado presagiar el mismo destino para Egipto, el martes en Cornellà, ni para Cabo Verde, Arabia Saudí y hasta Uruguay cuando el Mundial empiece de verdad. A partir ahi, quizá, ya será otra historia.
Joan Garcia, a la grada
La alineación sin probaturas que presentó De la Fuente en Villarreal tenía aroma de ser la de gala, más allá de las bajas de Nico Williams, Fabián y Mikel Merino. Y, claro está, del dilema sin resolver en la portería. En este primer amistoso, el seleccionador fue ortodoxo en su jerarquía, manteniendo a Unai Simón bajo palos y relegando a Joan Garcia al rol de cuarto guardameta como único descarte en la grada. No parece que vaya a ocurrir lo mismo el martes en Cornellà.

El portero de la selección española de fútbol Joan García, en la grada durante el encuentro amistoso que los combinados nacionales de España y Serbia disputan este viernes en el estadio de La Cerámica, en Villarreal. EFE/Andreu Esteban / Andreu Esteban / EFE
El amistoso sirvió también para comprobar que Llorente, Cubarsí y Fermín están, hoy, por delante, de Pedro Porro, Huijsen y Dani Olmo en los planes del seleccionador. Que el capitán Rodri, recuperado al fin tras su grave lesión de rodilla, devuelve a Zubimendi al rol de suplente. Y que Baena, mucho más suplente que titular en el Atlético, es uno de los ojitos derechos de De la Fuente.
Gran arranque de Baena
Los indiscutibles Laporte, Cucurella, Pedri, Lamine y Oyarzabal completaron un once muy reconocible que tuvo que reajustarse sobre al marcha, tras comprobar que Serbia jugaba con cuatro defensas en lugar de los cinco previstos y con una propuesta muy valiente en la presión. Baena, muy enchufado en su regreso al estadio del Villarreal, fue la válvula de escape en esos minutos iniciales de dudas.
Aclarado el asunto del dibujo de Paunovic, España se puso a hacer lo que mejor sabe: gobernar el ritmo de los partidos con el balón en los pies. A partir de ahí, todo fluye a través del talento de los jugadores. Quedó demostrado al cuarto de hora, cuando Lamine trenzó una jugada por su banda, Fermín la prolongó en la frontal, Baena dejó pasar la pelota con toda la intención y Oyarzabal abrió el marcador del encuentro.
Víctor Muñoz debuta con gol
Serbia, pese a su buen orden y su claridad de ideas, solo se acercaba al área de Simón (siempre muy seguro el portero) si mediaba algún error defensivo, fuera una pérdida de Llorente o un descuido en la marca de Cucurella. Anécdota en medio del monólogo español, que Oyarzabal volvió a embellecer al borde del descanso, recogiendo en la frontal un pase de Cubarsí y girando sobre sí mismo para prolongar su estado de gracia con un zurdazo inapelable.
El carrusel de cambios (hasta ocho por equipo, Pedri ya no salió tras el descanso) difuminó el partido en la segunda parte, como siempre sucede. Serbia se apagó y España la sitió con menos finura y determinación que en el primer tiempo. Dio tiempo para que debutaran Mosquera y Víctor Muñoz, con el tercer gol de la noche como premio para el segundo de ellos.
Ficha técnica
ESPAÑA: Simón; Llorente, Cubarsí (Mosquera, m. 83), Laporte, Cucurella; Rodri (Zubimendi, m. 77), Pedri (Fornals, m. 46); Lamine (Víctor Muñoz, m. 62), Fermín (Dani Olmo, m. 46), Baena (Yéremy Pino, m. 77); y Oyarzabal (Ferran, m. 62).
SERBIA: V. Milinkovic-Savic; Mimovic (Nedeljkovic, m. 83), Milenkovic, Pavlovic (Erakovic, m. 83), Terzic (Bukinac, m. 77); Gudelj (Lukic, m. 60), Stankovic (Joveljic, m. 77); Birmancevic (Samardzic, m. 60), S. Milinkovic-Savic, Kostic (Gacinovic, m. 60); y Mitrovic (Jovic, m. 60).
GOLES: 1-0 (m. 16), Oyarzabal; 2-0 (m. 44), Oyarzabal; 3-0 (m. 72), Víctor Muñoz.
ÁRBITRO: Luis Godinho (Portugal). Sin amonestaciones.
ESTADIO: La Cerámica, lleno.
Suscríbete para seguir leyendo














