Mucho tendría que hacer Sancet en esta recta final para arreglar una temporada muy escasa por su parte. Seguramente sea la personificación del colectivo en el Athletic. Pero lo que es indudable es que cuando está activado, marca las diferencias por sí solo. Frente al Betis se erigió en el gran dominador en la zona de tres cuartos. Sus movimientos, sus controles, sus conducciones, su calidad… y su gol. Firmó su quinto tanto del curso, el primero en juego en Liga. Los dos anteriores fueron de penalti.
Costó que subiera al marcador. No faltó el suspense. Anulado por fuera de juego previo de Williams y validado posteriormente por el VAR. Galarreta picó el cuero, Iñaki dio profundidad y pausa por el costado derecho y sirvió atrás para que Sancet anotara a placer. No lo pudo celebrar en primera instancia, pero lo hizo, y con ganas, después. Si ha podido esperar una temporada casi completa, un minuto más no hacía daño a nadie. Lo bueno se hace esperar.
Una diana con la que el Athletic ponía más tierra de por medio y que visto cómo discurrió el segundo tiempo fue más que decisiva. Antes había anotado Vivian, montando una excursión por sorpresa en la frontal, con otra asistencia de Williams. Doblete del capitán en esta faceta para celebrar el homenaje que le brindó San Mamés por sus 500 partidos. Sancet apareció en la génesis de la jugada, rompiendo por el carril central, y es que el de Mendillorri estuvo como en sus mejores noches a campo abierto.
Soltado el lastre, el 8 zurigorri se empezó a gustar en el segundo periodo. Pinchó un saque largo con la mano de Unai Simón, se giró regateando a un Amrabat con el que tenía cuentas pendientes desde hace más de un año cuando se vieron las caras en Estambul, condujo y filtró entre líneas para Berenguer. San Mamés reconoció a su crack y respondió al grito de “Oihan, Oihan”. Valverde movió el árbol, retiró a Guruzeta para compensar el cambio de inercia que había iniciado el Betis y ubicó a Sancet en punta.
Al navarro se le fue acabando la gasolina. Una pérdida en la medular en la que se mareó de tanto girar propició una clara ocasión de Abde que resolvió Simón. Fue lo último que hizo en el encuentro. Acto seguido, Sancet fue sustituido por Unai Gómez y se volvió a llevar otra ovación de La Catedral. Desde el banquillo vio el golazo de Fornals, el susto con el tanto anulado a Bakambu y se comió las uñas como el resto. Con sufrimiento, pero la victoria fue para el Athletic. Lo bueno se hace esperar también aquí.













