«He cruzado la meta y no sabía si había sido segundo, tercero o quinto porque hemos entrado todos muy juntos (el estadounidense Trey Cunningham, uno de los favoritos, fue bronce con 7.43)”. Así explicó Quique Llopis en la zona mixta sus primeras sensaciones tras una final en los 60 metros vallas en la que hizo historia al ser el primer atleta masculino de la Comunitat Valenciana que logra una medalla en un Campeonato del Mundo indoor.
Allí apareció también Toni Puig, su entrenador desde que era un adolescente y que lo ha ido moldeando pacientemente y con sabiduría, sin importante si otros iban más rápido o corrían más. Siempre supo que, cumplidos los 60, le había llegado el atleta que todo entrenador espera durante toda una vida y se entregó a convertirlo en lo que es hoy en día, uno de los mejores vallistas del mundo.
Quique Llopis, en el momento de llegar a meta en una igualada final de 60 metros vallas. / MICHAEL BUHOLZER / EFE
Llopis no podía ocultar su alegría después de salir a por todas en la final del Mundial de Torun. “Subcampeón del mundo. Suena muy fuerte, la verdad. Sabíamos que podíamos estar peleando por las medallas, aunque no iba a ser fácil. Las sensaciones han sido buenísimas. En la primera ronda he tenido unas molestias en el pie, pero hemos sabido llevarlas más o menos controladas y en la final ya he ido con todo, a reventar la primera valla”.
Fin a la maldición de la cuarta plaza
Llopis, subcampeón de Europa al aire libre, rompe, de paso, todas las maldiciones: la de los cuartos puestos, su puesto en los últimos Mundiales y Juegos Olímpicos, y la de la pista cubierta, donde sufrió un aparatoso accidente en la final del Europeo de Estambul o su lesión en el de Apeldoorn.
La medalla de plata es también el premio a tantos años trabajando la salida, una de sus escasas debilidades. “He salido muy bien, con mucha ansia, y me ha ido bien”. Además, el atleta de Bellreguard se quedó muy sorprendido cuando supo que era el primer valenciano en ganar una medalla en un Mundial indoor. “¿En serio? No tenía ni idea, pero es un orgullo muy grande haber sido el primero”.













