Con el precio del petróleo rondando los 100 dólares por barril, tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán la escalada de precios de la energía ha tenido un protagonista claro: los carburantes. Diésel y gasolina se han incrementado en las últimas dos semanas en alrededor del 25% y del 15%, respectivamente. Y el temor de que puedan sobrepasar la barrera psicológica de los 2 euros se acentúa según se acerca uno de los momentos de más tráfico del año, la Semana Santa.
El Gobierno no es ajeno. Y el propio ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, reconocía este martes, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que “el mayor reto” a día de hoy del impacto de la guerra se encuentra en la evolución de los precios de tres productos: gasolina, gasoil y fertilizantes. “Esto supone un impacto en el día a día de nuestros ciudadanos y empresas, particularmente de aquellas afectadas a los sectores más expuestos, como el transporte, la logística, el campo o incluso el sector pesquero”, ha asegurado Cuerpo.
El viernes pasado repostar un coche con gasóleo costaba una media de 1,834 euros por litro, mientras que hacerlo con gasolina, 1,708 euros por litro, según los datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC). Pero el coste del carburante se reduce a 1,137 euros por litro y 0,939 euros por litro, respectivamente. El resto del importe son impuestos. Es decir, más del 40% del coste de los carburantes son gravámenes.
El diésel y la gasolina están gravados en España con un impuesto especial de hidrocarburos, que es una cantidad fija por litro, y, por tanto, no varía con el incremento del coste de la energía. En el caso de la gasolina, este impuesto especial asciende a 0,473 euros por litro y en el del gasóleo, a 0,379 euros por litro. Al impuesto especial se añade un IVA con un tipo general del 21%, que aplica sobre el precio antes de impuestos más el impuesto especial.
Según la directiva europea, el Gobierno tiene margen para bajar el impuesto especial hasta los 0,359 euros por litro para la gasolina y los 0,330 en el caso del diésel, que son los tipos mínimos establecidos para todos los países. En caso de querer realizar más rebajas –tanto reducir más el impuesto especial como rebajar el IVA– el Ejecutivo técnicamente necesita permiso de la Unión Europea, aunque es previsible que en una situación de emergencia como la actual no ponga problemas.
Como regla general, los Estados miembros tienen libertad para bajar el IVA de la electricidad de forma permanente hasta un tipo mínimo del 5% (y, de hecho, así lo recomienda la Comisión Europea para impulsar la electrificación de la economía con facturas de luz más baratas), pero no pueden hacer lo mismo con los carburantes, cuyo precio no interesa tanto reducir al bloque comunitario tratarse de un producto que genera emisiones contaminantes y cuyo consumo se quiere reducir.
No a los 20 céntimos
Durante la guerra de Ucrania, el Gobierno no bajó ninguno de estos dos impuestos, sino que realizó una bonificación de 20 céntimos por litro de combustible. Las petroleras descontaban esa cantidad directamente a sus clientes y el Gobierno les devolvía el dinero a posteriori. El mecanismo generó una gran controversia, con muchas estaciones de servicio quejándose de los elevados costes financieros a los que tenían que hacer frente para poder aplicarla y con las pequeñas gasolineras acusando a las grandes de competencia desleal.
Y así lo han vuelto a reiterar desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, que ha pedido al Gobierno reducir el IVA del 21% al 10% y bajar el impuesto especial, un 50% para el diesel y un 40% para la gasolina, lo que se traduciría en un abaratamiento de 15 y 22 céntimos por litro. «Otros Estados miembro, como Portugal, han anunciado medidas similares y ya adoptaron algunas en esta línea en 2022, con el beneplácito del Consejo Europeo«, afirman desde la asociación. También asociaciones como la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) o el Partido Popular han pedido rebajas temporales del IVA para los carburantes.
El Gobierno ha descartado prácticamente reeditar la bonificación de 20 céntimos durante la crisis actual, después de haber escuchado a las empresas y a los sindicados, según ha asegurado el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes. “Un análisis compartido por los agentes sociales es que los 20 céntimos fue la medida que más efectos regresivos tuvo, con un impacto negativo en el sector en las estaciones más pequeñas y, por tanto, podría no ser la medida más adecuada en el contexto actual”, ha dicho Cuerpo.
Sin dar detalles nuevos sus planes, que quiere pactar con el resto de partidos políticos para evitar que las futuras medidas encallen en su tramitación parlamentaria, Cuerpo ha insistido en que uno de los ejes principales del primer paquete de medidas para mitigar los efectos del conflicto de Oriente Medio estará formado por medidas para paliar la subida de los combustibles en sectores especialmente expuestos, como el transporte, la agricultura o incluso el sector pesquero.
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