Cambiar de régimen matrimonial es una decisión cada vez más habitual. Muchas parejas pasan de gananciales a separación de bienes pensando que así todo lo que compren a partir de ese momento será únicamente suyo y sin consecuencias fiscales. Pero no siempre es así.
La notaria alicantina María Cristina Clemente Buendía ha advertido de un detalle clave que muchas personas pasan por alto y que puede acabar teniendo importantes implicaciones fiscales.
El error más frecuente tras cambiar a separación de bienes
Cuando una pareja firma capitulaciones matrimoniales y pasa a separación de bienes, hay una idea muy extendida: que todo queda “limpio” a partir de ese momento. Y en parte es cierto.
“Una vez pactada la separación de bienes, todo lo que compres a partir de entonces será privativo”, explica la notaria. Sin embargo, añade una advertencia importante: eso no significa que no haya consecuencias fiscales.
La clave está en el origen del dinero
El punto crítico no es la compra en sí, sino de dónde sale el dinero con el que se realiza. Las capitulaciones matrimoniales cambian el régimen económico del matrimonio, pero no transforman automáticamente el origen del dinero. “Las capitulaciones no tienen el poder de convertir en privativo el dinero que procede de la venta de un bien ganancial”, señala.
Este matiz es fundamental y, según explica, es donde se cometen muchos errores.
El ejemplo que lo explica todo
La notaria pone un caso muy habitual:
- Una pareja vende una vivienda que era ganancial
- Después acuerda la separación de bienes
- Y poco tiempo después, uno de los cónyuges compra una nueva vivienda con ese dinero
A simple vista, todo parece correcto. Pero no lo es del todo. “El nuevo bien será privativo, sí, pero la operación puede encubrir una donación del otro cónyuge”, advierte.
Una donación que muchos no ven venir
Este tipo de operaciones puede tener consecuencias fiscales porque, en la práctica, se interpreta que uno de los miembros de la pareja está cediendo parte del dinero al otro.
Y eso, a efectos legales, puede considerarse una donación encubierta, con los impuestos correspondientes.
“Las capitulaciones llegan hasta donde llegan, pero no salvan donaciones encubiertas”, resume la notaria.
Por qué es importante tenerlo en cuenta
Este detalle puede marcar la diferencia entre una operación sin problemas y otra con costes fiscales inesperados. Por eso, los expertos insisten en la importancia de analizar cada caso antes de tomar decisiones, especialmente cuando hay dinero procedente de bienes gananciales.
En definitiva, cambiar a separación de bienes no siempre implica empezar de cero. El régimen puede cambiar, pero el origen del dinero sigue teniendo consecuencias.
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