«Decisión incorrecta»; «no ayuda a la paz»; la situación actual «no justifica la medida». El presidente de EEUU, Donald Trump, ha afrontado este viernes un alud de críticas, tanto dentro como fuera de su país y en particular procedente de Europa, por la decisión de aliviar parcialmente las sanciones que pesaban sobre la venta de crudo a Rusia, adoptada en primera instancia la semana pasada y reforzada de forma sorpresiva este jueves. La medida, materializada tras una conversación telefónica con su homólogo de Rusia, Vladímir Putin, ha generado, una vez más, comentarios maliciosos y dudas acerca de la naturaleza de la relación entre ambos mandatarios.
Las voces más críticas respecto a la medida fueron las del presidente francés Emmanuel Macron y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, quienes se vieron las caras en París y comparecieron juntos ante la prensa. «Estamos oyendo señales de que esto es para estabilizar la situación, pero desde mi punto de vista la lógica es completamente distinta, porque Rusia gasta ese dinero en armas» contra los ucranianos, ha prevenido Zelenski, antes de sentenciar: «no ayuda a la paz».
A su lado, el jefe del Elíseo ha sido muy claro respecto a lo que piensan los líderes europeos sobre cualquier tentativa de reducir el impacto de las sanciones. «La situación no justifica en absoluto levantarlas», ha sentenciado, al tiempo que ha instado a la parte estadounidense a explicar la decisión. En cualquier caso, el mandatario francés ha advertido a Moscú que se equivoca si cree que, debido a la guerra en Irán, va a lograr algún balón de oxígeno para su esfuerzo bélico en Ucrania. Rusia «se equivoca» si espera que la guerra en Oriente Próximo le va a proporcionar «un respiro«, ha advertido Macron, destacando a la vez que el «compromiso» de la UE hacia el Gobierno ucraniano permanece pese a todo inalterado.
Idénticas críticas
Idénticas críticas ha pronunciado el canciller alemán, Friedrich Merz, también durante una rueda de prensa, aunque en su caso con su homólogo de Noruega, Jonas Gahr Støre. «Déjeme ser claro, creemos que es un error aliviar las sanciones ahora, por la razón que sea», ha enfatizado, insistiendo en que la presión sobre Moscú no solo no debe reducirse, sino lo contrario, «aumentarse». El mandatario alemán ha revelado que, durante una reciente reunión telemática del G-7, representantes de seis de los siete estados miembros estaban de acuerdo en mantener las sanciones, al tiempo que expresaron de forma tajante que semejante medida (aligerar sanciones) «enviaba (a Moscú) la señal equivocada«. Y ha acabado su intervención con una promesa similar a la pronunciada por el líder francés: «No permitiremos que se nos distraiga o se desvíe nuestra atención (del conficto de Ucrania) por la guerra en Irán«.
Ante el aluvión de valoraciones negativas, el secretario de Comercio, Scott Bessent, ha intentado salir en defensa de su superior Trump puntualizando que se trataba de una «medida limitada y a corto plazo» y que, según su opinión, «solo» se aplicaba «al petróleo en tránsito» sin proporcionar «un beneficio económico significativo a Rusia». Zelenski no piensa de la misma forma, ya que, de acuerdo con sus cálculos, la decisión de Trump aportará a las arcas rusas la suma de 10.000 millones de euros.
Dentro de las fronteras estadounidenses, también se han alzado voces críticas contra el presidente norteamericano, en particular después de saberse recientemente que Rusia estaba proporcionando información de inteligencia a Irán para atacar a tropas estadounidenses y occidentales. De hecho, senadores demócratas han planteado celebrar ya una audiencia con el secretario de Comercio para examinar el alivio temporal de sanciones. Ello «permitirá que miles de millones de dólares fluyan a Rusia y a intermediarios rusos justo en el momento en que se ha conformado que Rusia estaba proporcionando a las fuerzas iraníes las localizaciones de haberes estadounidenses, incluyendo barcos de guerra y aviones», se alarman los senadores en la requisitoria remitida a la cámara.
El líder de la Casa Blanca ha mantenido un bajo perfil acerca de la participación de Rusia en la guerra y no le ha concedido gran importancia. «Ellos lo hacen, nosotros también» se ha limitado a reconocer en un tono que exudaba muy poca preocupación.
Suscríbete para seguir leyendo












