Hay noches que engrandecen a un jugador y noches que lo arrancan de la rutina para colocarlo en el territorio de la leyenda. La de Bam Adebayo ante Washington pertenece a la segunda categoría. El interior de Miami firmó 83 puntos en la victoria de los Heat por 150-129 y se convirtió en el segundo máximo anotador de la historia de la NBA en un solo partido, solo por detrás de los 100 de Wilt Chamberlain y por delante de los 81 de Kobe Bryant. La dimensión de la cifra ya basta para entender el alcance del suceso y lo que ha conseguido esta madrugada Bam Adebayo.
Durante el encuentro, un partido donde los Heat dominaron de principio a fin, el pívot jugó a otro nivel. Adebayo rompió varios récords de franquicia ante los Wizards. Anotó 31 puntos en un cuarto (el que más en la história de los Heat), anotó 43 puntos al descanso (el que más en la história de los Heat), se consagró como el decimoprimer jugador en conseguir un partido de 70 o más puntos, el segundo jugador con más puntos de la história y finalmente, el jugador que más tiros libres ha anotado en un partido. (36 de 43).
Un logro con polémica
Pero una hazaña así no podía escapar a la controversia. En paralelo a la admiración apareció un juicio severo en redes, donde muchos aficionados describieron la exhibición como una proeza empañada por la cantidad de tiros libres que tiro Adebayo y la pasividad defensiva de unos Wizards que hace tiempo parecen instalados en el ‘tanking’, esa práctica por la que una franquicia asume la derrota presente para mejorar su posición de draft en el futuro. El problema no es solo estético. También afecta a la credibilidad competitiva de la liga, porque cuando un equipo reduce al mínimo su exigencia, los partidos se deforman, los récords quedan bajo sospecha y el espectáculo se resiente. Washington ya venía siendo señalado por esa deriva, y la noche de Bam no hará más que avivar ese debate. Además, en una temporada donde son muchos los jugadores que han rebasado los 50 puntos en un partido, son muchos los que plantean que la competición tiene un serio problema.
Nada de eso borra la magnitud de Adebayo. Su actuación ya forma parte del altar de las grandes explosiones individuales y deja el ranking histórico con Wilt Chamberlain en 100, Bam Adebayo en 83 y Kobe Bryant en 81. Lo demás, la discusión sobre el rival, el contexto y la legitimidad emocional del récord, pertenece al ruido que acompaña a las noches irrepetibles. Bam, mientras tanto, ya se ha quedado con lo esencial, un lugar eterno en la historia














