Los futuros de Wall Street apuntan a nuevas caídas tras el cierre bajista de la pasada semana, la peor del Dow Jones en casi un año. El S&P 500 y el Nasdaq Composite también cerraron con descensos reseñables tanto el pasado viernes como en el cómputo semanal.
Las bolsas siguen cotizando hoy las destacadas alzas del petróleo, que supera cómodamente los 100 dólares —ha llegado a rozar los 120 dólares durante las últimas 24 horas— y continúa presionando a los mercados. Países como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak han anunciado importantes planes para recortar la producción, lo que ha ayudado a impulsar los precios.
Otro empujón que ha recibido el ‘oro negro’ ha sido la designación de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán. El nombramiento de este clérigo, hijo del anterior líder supremo Alí Jameneí, parece dejar entrever que el conflicto será más largo de lo esperado por los mercados, según señalan distintos analistas.
En este contexto, China y otros países asiáticos, así como Europa y los países del golfo Pérsico, aparecen como los grandes perdedores del conflicto. No obstante, algunos expertos consideran que Estados Unidos podría sufrirlo menos gracias a su condición de productor y exportador.
Sergio Ávila, analista sénior de mercados de IG, apunta al continuo cierre del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que discurre el 20% del suministro mundial, como la clave del asunto. «El estrecho de Ormuz movía una media de 138 buques al día. En las últimas 24 horas hasta el jueves, pasaron exactamente dos. Y ninguno era petrolero. Esto no es un cuello de botella logístico menor. Cuando esa válvula se cierra, el mercado energético global empieza a asfixiarse», señala.
Por su parte, Rick Rieder, director de inversiones de BlackRock, señala que el foco está puesto por completo en el impacto y la duración del conflicto, con un «rango potencialmente amplio» de resultados «para las economías y factores importantes del mercado». «Estos acontecimientos están creando movimientos extremos en algunas áreas del mercado, ya que los participantes buscan reducir posiciones sobreponderadas o cubrir riesgos«, añade.
LA MACRO COMPLICA LA SITUACIÓN
El repunte del crudo está reavivando los temores a un repunte inflacionario, especialmente tras los últimos datos macroeconómicos conocidos en Estados Unidos. Este viernes, el informe de empleo no agrícola reflejó la destrucción de 92.000 puestos de trabajo en febrero, frente a los 126.000 puestos de trabajo creados en enero y a las previsiones de 59.000 nuevas nóminas para el segundo mes del año.
«Las cifras de empleo de enero probablemente exageraron la fortaleza de la contratación, mientras que el mal tiempo y las huelgas probablemente signifiquen que las cifras de febrero exageran la debilidad«, valoraban la pasada semana los analistas de ING Economics.
Las cifras, en cualquier caso, no invitan al optimismo, especialmente si no mejoran esta semana. Y es que en los próximos días, se publicará el IPC de febrero (miércoles) y el índice PCE de enero (viernes), lo que podría dar todavía más pistas de cuál es la situación de la primera economía del mundo.
Esta última referencia es la preferida por la Reserva Federal (Fed). El consenso espera una inflación PCE cercana al 2,8% en su tasa general y al 2,7%. No obstante, Javier Molina, analista sénior de mercados de eToro, apunta que el repunte del petróleo «introduce una clara asimetría en los riesgos pues si la energía continúa encareciéndose», lo que «podría dificultar el proceso de desinflación y retrasar el inicio de los recortes de tipos».
«Si los mercados globales están en llamas, es porque la energía es central en la dinámica de la inflación. La energía puede representar entre un tercio y la mitad de las fluctuaciones del IPC, y en periodos de estrés de mercado el impacto puede ser incluso mayor. Y no es solo energía: los precios de los alimentos también podrían verse gravemente afectados por las interrupciones comerciales en Oriente Medio«, destaca Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.
A corto plazo, añade Molina, la evolución de los mercados dependerá principalmente de tres variables: la persistencia del shock energético, la reacción de las expectativas de inflación y la respuesta de los bancos centrales.
La Fed celebrará la reunión de dos días los próximos 17 y 18 de marzo, aunque el mercado da prácticamente por hecho que no tocará los tipos de interés debido al conflicto en Oriente Medio. «Con revisiones previas a la baja que indican un mercado laboral más débil, la Fed normalmente estaría alerta para reducir los tipos de interés, pero con la situación general que implica una mayor inflación, podrían verse atados de pies y manos», señala Richard Hunter, director de mercados de Interactive Investor, quien cree que la Fed se encuentra «entre la espada y la pared».
Según Ozkardeskaya, los inversores «podrían negarse a comprar un recorte de tipos injustificado», lo que significaría que los rendimientos de la deuda soberana podrían seguir subiendo incluso con tipos oficiales más bajos, y la política monetaria podría no transmitirse eficazmente a los mercados si se percibe como inapropiada.
«Recordemos el gran recorte de tipos de la Fed en septiembre de 2024: el rendimiento del bono estadounidense a 10 años rebotó aproximadamente 120 puntos básicos en los tres meses siguientes. Así que no, la Fed no puede simplemente recortar tipos, y puede que ni siquiera pueda hacerlo este año si la guerra se prolonga más allá de unas pocas semanas», sentencia esta experta.
EMPRESAS Y OTROS MERCADOS
En el plano empresarial, los resultados de Hewlett Packard Enterprise tras el cierre del mercado serán las cifras más seguidas de la jornada. A lo largo de la semana publican sus cifras compañías como Oracle, Kohl’s o Dick’s Sporting Goods.
En otros mercados, el petróleo supera cómodamente los 100 dólares. El Brent sube alrededor de un 14% y conquista los 105 dólares, mientras que el WTI sigue su estela y cotiza en 103 dólares (+13,7%).
El euro cae frente al dólar (-0,45%, %1,1566). La plata cae un 0,83% (83,6 dólars) y el oro, un 1,1% (5.101 dólares). Según ‘Bloomberg’, la guerra en Oriente Medio también podría estar interrumpiendo los flujos de oro. Oro varado en Dubái, dicen, está «siendo vendido con descuento porque los vuelos suspendidos dificultan mover el metal precioso».
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años escala hasta el 4,175%.
El bitcoin aguanta el envite de la guerra y cotiza en torno a los 67.200 dólares.















