«Es esencial una modernización de nuestro arsenal», afirmó Emmanuel Macron en su visita a la estratégica base naval de Île Longue. El presidente viajó a la Bretaña escoltado por cuatro cazas modelo Rafale para llegar a la base donde duermen los cuatro submarinos nucleares franceses. Su discurso sobre disuasión nuclear generaba una gran expectación en un contexto internacional actual, pero pocos imaginaron lo que estaba apunto de anunciar.
Con una cuidada y poderosa puesta en escena frente a uno de los submarinos nucleares estratégicos de la base, el presidente anunció que Francia aumentará el número de cabezas nucleares sin revelar la cifra exacta, con el objetivo de “cortar cualquier tipo de comunicación” en un «período de ruptura geopolítica». El país galo es actualmente el único Estado miembro de la Unión Europea que dispone de armamento nuclear, después de la salida del Reino Unido del bloque en 2020. “Nos encontramos en un panorama estratégico diferente, y debemos avanzar a una etapa completamente distinta y formular para nuestro tiempo lo que De Gaulle ya intuía. Creo poder afirmar con seguridad que nuestros socios están preparados”, afirmó.
Una decisión que marca un antes y un después en la estrategia de defensa francesa, aunque Macron insiste en que «no se trata de entrar en ninguna carrera armamentística», sino de «prevenir la proliferación de armas nucleares en nuestro continente» ante unas «normas actuales» que son «un campo de ruinas». “Nuestra era exige un enfoque diferente. Esto comenzará con el trabajo sobre cómo debe organizarse la estabilidad de nuestra Europa”, declaró el mandatario, invitando al resto de socios «a unirse al trabajo iniciado con los alemanes y los británicos sobre este tema”.
“Sucesivos presidentes han debatido la dimensión europea de los intereses vitales de Francia. En febrero de 2020, reiteré la oferta de todos mis predecesores de dialogar con los países europeos dispuestos a profundizar en esta dimensión. Incluso propuse involucrar a estos países en nuestra disuasión nuclear”, recordó.
Con este anuncio, el gobierno de Francia inaugura lo que califica de “una nueva etapa en la disuasión francesa” definida como “disuasión avanzada”, pero advierte que “no se compartirá la decisión final”, aunque seguirá siendo «perfectamente complementaria a la OTAN». En este nuevo plan, el país podrá realizar «despliegues circunstanciales» de medios estratégicos relacionados con la disuasión nuclear entre sus aliados europeos, citando a ocho países europeos interesados, como Alemania, Reino Unido, Polonia, o Países Bajos, quienes podrán “participar en dichos ejercicios».
Francia está decidida a tomar el control del destino de los europeos y Macron deja claro que «nunca dudará» en usar la bomba atómica. “La decisión final recae exclusivamente en el presidente de la República”, sentenciaba el presidente entre el eco de la inmensidad de la base naval de Île Longue. El discurso del presidente ha sido toda una declaración de intenciones en una Europa que busca su lugar en este nuevo orden mundial. Macron quiso cerrar su intervención con una consigna que resume la nueva ambición francesa centrada en la fuerza para disuadir, la cohesión para resistir y la soberanía para decidir: «Seamos poderosos, seamos unidos, seamos libres», concluyó.
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