La Finalissima sigue en el aire y tanto UEFA como CONMEBOL siguen tratando de desatascar una situación que se ha complicado tras el bombardeo de Irán por parte de Israel y Estados Unidos. La región se ha visto del Golfo Pérsico se ha visto afectado por todo lo ocurrido y la QFA (Qatar Football Asociation) Federación de Fútbol de Catar, anunciaba este domingo la suspensión de todas las competiciones de fútbol en suelo catarí.
Desde ese mismo momento se ha comenzado a trabajar en una solución por parte de las partes interesadas. Restan 25 días para la disputa de la Finalissima, previsto para el 27 de marzo en el estadio Lusail de Doha, el partido que enfrentará al vigente campeón de la Eurocopa (España) y al vigente campeón de la Copa América (Argentina) está en aire. Este lunes se han reanudado las conversaciones para conocer las posibilidades reales de que se juegue en suelo catarí o de que se traslade a otro país, preservando la seguridad de los futbolistas de ambas selecciones.
No hay cláusula por «guerra»
El problema es que la Finalissima está organizada por el Comité Supremo de Catar, altas esferas del país. Catar se ha hecho cargo de la organización y del pago de una cuantiosa cantidad de dinero a las dos selecciones, tanto por la Finalisssima como por el amistoso que España jugaría con Egipto en el mismo estadio días después. Pero en ninguna cláusula del contrato constaba que se podía suspender por un bombardeo o un ataque militar de otro país, lo que permite a los cataríes liberarse del compromiso de asumir ese pago si no se juega.
Ante esta tesitura, España y Argentina, a través de UEFA y CONMEBOL buscan una solución alternativa. Fuentes de la RFEF han confirmado a EL PERIÓDICO que «la disputa de la Finalissima depende de quién paga ‘la fiesta’ fuera de Catar» y la solución que se maneja es trasladar el partido a otro país donde no corrieran peligro la integridad de los futbolistas. El primer nombre que se puso encima de la mesa fue Miami, lo que además aseguraría la participación de Lionel Messi en el partido, circunstancia capital para los posibles patrocinadores. Porque el principal problema que surge es que al sacar el partido de Doha, Catar ya no tiene que asumir los costes del partido y las dos selecciones contaban con un ingreso notable para jugar ese partido.
10 millones de ingresos por Federación
Así que Miami podría ser una alternativa en la que la presencia de Messi, jugador del Inter Miami, podría reunir el interés de patrocinadores para cubrir los ingresos previstos por ambas selecciones, o acercarse lo más posible. Se baraja una cantidad que rondaría los 10 millones de euros por selección, una suculenta cifra que la RFEF y la AFA tratan de salvar buscando una alternativa para no perder ese dinero.
En caso de jugarse esta sería la cuarta edición de este torneo. En las tres ediciones que se disputaron hasta el momento, Argentina obtuvo dos. La última fue en 2022, meses antes del Mundial de Catar, al derrotar a Italia por 3-0 en Wembley. Ese año se retomó un certamen que se había jugado en 1985 y en 1993. En 1985 la selección francesa superó a Uruguay por (2-0), mientras que en 1993 Argentina recibió a Dinamarca en Mar del Plata y tras igualar (1-1) en los 90 minutos reglamentarios, la selección que lideraba Diego Armando Maradona se impuso (5-4) en los penaltis. En aquellas ediciones el torneo recibía el nombre Copa Artemio Franchi.
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