FERIA EN ELS MAGAZINOS DE DÉNIA

El cerdo es el animal más puro. Es puro aprovechamiento. Estos embutidos están buenísimos. Los charcuteros los especian dulcemente. Los condimentan con el pimentón, el clavo, el orégano y las especias de siempre. Y también les dan un toque mágico de farigola y pebrella (dos plantas de la familia del tomillo), de tomaca seca, de miel… Los embutidos artesanales son sanísimos y regalan matices. Estos tres charcuteros tienen sus negocios en pleno centro de Pedreguer, Gata de Gorgos y Ondara. Comercio de pueblo. Los artesanos le hacen la guerra de guerrillas a las insípidas e industriales grandes superficies. Allí todo es artificial, desaborido y estomagante. «Y, además, este embutido no repite. No vais a tener ni pizca de agrura», garantiza Pedro Panxeta, que abrió su carnicería en 1997 en Pedreguer. Y es verdad. Ni pesadez ni acidez. Nada. Tampoco dejan ni un pelín de mala conciencia. Al contrario. Son proteína de la buena.

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