Los contactos entre el PP de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y los concejales de Vox, fundamentales para sacar adelante los nuevos presupuestos de la ciudad en el pleno del próximo jueves no están dando los frutos deseados por parte del equipo de Gobierno. Este lunes los populares han ofrecido a la formación ultra crear un grupo de trabajo para analizar alternativas a la zona de bajas emisiones de forma que no se pierdan las ayudas al transporte, una propuesta que ha sido rechazada de plano por su ambigüedad.
El PP, que busca a toda costa evitar una cuestión de confianza en el pleno municipal, ha puesto sobre la mesa la creación de un grupo de trabajo que analice cómo evitar un régimen sancionador en la zona de bajas emisiones. El rechazo rotundo a esta medida ecológica, junto con la reducción del gasto corriente del consistorio, son las dos justificaciones que Vox ha puesto sobre la mesa para rechazar unas cuentas públicas en las que habían trabajado conjuntamente.
El PP está abierto, para salvar estos dos impedimentos, a estudiar que las multas por entrar a la zona de bajas emisiones se limiten solo a los episodios de contaminación. Sin embargo, cualquier decisión que se tome al respecto tiene que estar vinculada a cumplir con las condiciones del Ministerio de Transporte, de forma que no se pierdan los 22 millones de euros con los que se subvenciona el transporte público en Zaragoza y que permiten viajar a 53 céntimos en bus y tranvía.
Los populares también han propuesto abrir un periodo de estudio para analizar cómo fusionar patronatos y sociedades municipales, una medida que abarataría el gasto de personal del Ayuntamiento de Zaragoza. Sin embargo, fuentes municipales reconocen que este es un paso jurídicamente muy complejo que requeriría mucho tiempo para poderse llevar a cabo.
De hecho, esta es la principal razón por la que Vox mantiene su negativa a las cuentas. Ante una reunión que consideran «una tomadura de pelo» solo han visto propuestas que llegan dos meses después de que mostrarán su rechazo a la zona de bajas emisiones y al gasto corriente con iniciativas que se alargarán en el tiempo después de que ellos hayan dado su visto bueno a las cuentas y sin garantías de que finalmente llegan al lugar que ellos desean. «No pueden convencernos con una propuesta tan ambigua», aseguran.
Así, a tres días de la votación del jueves las cuentas de Natalia Chueca parecen todavía lejanas y se verá obligada a recurrir a la cuestión de confianza. Desde la alcaldía consideran que el rechazo de Vox está marcado por el calendario electoral y lamentan que condicione unas cuentas alcanzan los 1.039 millones de euros, un 6,29% más que en 2025, subrayando que contempla inversiones que dejarán «legados para la ciudad» y refuerzos «muy relevantes» de los servicios públicos destinados a toda la ciudadanía como limpieza, movilidad, zonas verdes e iluminación urbana.














