Javier da Silva, ingeniero informático de 24 años, tiene casi olvidada su cuenta del banco tradicional. La utiliza para guardar la mayor parte de su dinero, es cierto, pero no para gestionar gastos diarios. Para eso usa Revolut.
Este es uno de los tantos ejemplos que colocan a Revolut como el mayor éxito en banca digital en Europa de los últimos años, hasta el punto de amenazar seriamente al sector tradicional. Con seis millones de clientes solo en España y 70 millones en el mundo, lo que empezó como una app para viajeros lanzada por dos amigos que provenían del mundo financiero, y permitía pagar con más de 90 divisas en una sola tarjeta, ha evolucionado. Ahora se ha convertido en el banco que muchos Erasmus escogen para una estancia en Polonia o Dinamarca, por citar países que no usan el euro.
Da Silva, que utiliza Revolut desde hace más de un año, reconoce que la posibilidad de crear cuentas de divisas extranjeras —que usa sobre todo cuando sale de viaje— y la sencillez de su aplicación son sus puntos a favor. Por ejemplo, para comprar en tiendas online extranjeras, no es necesario que el sitio aplique su tasa de cambio, sino que Revolut utiliza la suya propia, en el mayor número de los casos más ventajosa. «No me gustaba tener el dinero muy repartido, pero considero que aquí Revolut lo hace muy bien», sostiene. Y menciona también que el neobanco se ha erigido en una opción segura para colectivos especialmente vulnerables a las estafas, como son las personas de edad avanzada y los menores.
Una fintech consolidada
Desde su fundación en 2015 en Londres, Revolut se ha convertido en uno de los protagonistas del panorama financiero mundial. Sus creadores, Nik Storonsky y Vlad Yatsenko, dos visionarios de origen ruso y ucraniano respectivamente, pero ambos con nacionalidad británica, concibieron Revolut como una alternativa de carácter digital a la banca, con servicios de cambio de divisas más baratos, apelando a una generación de jóvenes en constante movimiento a los que la banca tradicional se les quedaba algo pequeña.
Sus cifras hoy en día son considerables. En la actualidad, Revolut gestiona 30.899 millones de dólares en activos a nivel global y cuenta con 70 millones de clientes en todo el mundo. En España, su tercer mercado a nivel global, tiene 3.497 millones de euros en cuentas de depósito, según el último informe del Banco de España. Haciendo la media con seis millones de clientes en España, la cifra media de depósito asciende hasta los 582 euros.
La expansión de Revolut se nota también en las calles: el neobanco dispone ya de 47 cajeros en Barcelona y de 22 en Madrid. Destacan que su objetivo es llegar a los 200 en todo el país, expandiéndose a más ciudades en 2026. Además, han instalado datáfonos propios en negocios, al igual que hacen bancos como el Sabadell o el Santander.
Pese a su ascenso meteórico, sus cifras aún están a años luz de la gran banca. Según los últimos datos, el Santander gestiona 1,867 billones de euros en activos a nivel global; el BBVA, 859.576 millones; CaixaBank, 664.040 millones, y el Sabadell, 245.392 millones. Ibercaja, con 54.438 millones de euros, aún supera a Revolut en esta métrica.
Anuncios protagonizados por Ibai
Alberto Esteban, socio responsable de Financial Services Strategy de KPMG en España, considera que el éxito de Revolut entre los jóvenes responde a su experiencia digital «ágil, intuitiva y sin fricciones». Suma asimismo la rapidez de las operaciones, la ausencia de comisiones ocultas y un modelo flexible, basado en suscripciones, como otros ingredientes clave para la popularización del neobanco.
Parte del éxito también se debe a su estrategia de comunicación, que Esteban considera que apela mucho más a los jóvenes. «Utilizan mensajes claros, campañas creativas y un enfoque que conecta con el estilo de vida digital del cliente, generando una sensación de comunidad y pertenencia», subraya al respecto. Y seguidamente añade que la estrategia proyecta una sensación de simplicidad que los mileniales y la generación Z valoran especialmente.
Un ejemplo de esta clase de campañas se produjo cuando Revolut contó con Ibai Llanos, uno de los influencers con mayor base de seguidores de España, para grabar un anuncio con tono humorístico. En este, comparaban al creador de contenido con un supuesto doble, enumerando los aspectos de la vida que los diferenciaban, pero terminando con un mensaje claro: «No puedes ser Ibai, pero puedes tener su banco».
César Pagán, también ingeniero informático, pero autónomo, menciona que acabó «muy harto» de la app de banca tradicional que utilizaba, la del Santander. Es una realidad que los jóvenes ya no juzgan a su banco solo por su atención o por sus prestaciones, sino también por su aplicación, el canal de comunicación más importante de la entidad. «Yo me considero una persona muy organizada con el dinero —comenta—, pero muchas veces mi banco no categorizaba bien los gastos. Cuando me retenían algo, ni siquiera sabía por qué era, y todo esto Revolut lo hace mucho mejor», argumenta.
Posibilidades de inversión
Sin embargo, no solo es el buen funcionamiento del neobanco lo que le encandiló, sino algo que empezó a ofrecer mucho antes que la banca clásica: posibilidades de inversión. Él, más concretamente, lo hizo con criptomonedas. «Revolut no solo es una aplicación, sino varias dentro de un hub. Yo empecé a usar Revolut X, que servía para invertir en criptos con comisiones bajísimas, y eso para mí es un plus enorme», explica, aunque reconoce que ahora los bancos tradicionales se están adentrando en el campo de las criptomonedas. Sin embargo, Revolut fue de los primeros, y la apuesta ha dado sus frutos.
Sobre el papel, parece un banco hecho a medida para los más jóvenes, es decir, nativos digitales que no tienen por costumbre visitar las oficinas de las entidades tradicionales. Sin embargo, en España la franja de edad con mayor representación son los clientes de 25 a 34 años, es decir, los mileniales, con el 28,3%. Este grupo es uno de los que más viaja, así que, dada la génesis de Revolut como un monedero digital con tasas de cambio favorables, todo cuadra.
En segundo puesto sí que van los más jóvenes, de 18 a 24, nativos digitales, con el 21,7% de representación. Pero lo que verdaderamente llama la atención es que, entre los 35 y los 54 años, Revolut aglutina el 34,7% de sus clientes, además de una décima parte que, según las cifras, comprende a los mayores de 55 años.
Supervisión del Banco de España
Por muy digital que sea, un banco no deja de ser un banco, y para operar en España debe contar con el visto bueno de las entidades supervisoras. Según el Banco de España, Revolut se encuentra registrada desde el 5 de abril de 2023, con número de registro 1583, como «entidad de crédito extranjera comunitaria autorizada para operar en España». Para el supervisor, algunas de las entidades que coloquialmente se llaman neobancos pueden ser realmente bancos, mientras que otras, en cambio, no lo son, aunque ofrezcan ciertos productos financieros.
Para el Banco de España, Revolut es un banco, pero cuya matriz, Revolut Bank UAB, se encuentra en el extranjero, en Vilnius, Lituania. Fue en ese país donde obtuvo en 2018 una licencia bancaria del Banco Central Europeo (BCE), facilitada por el Banco de Lituania. Por tanto, cuando un cliente deposita dinero en Revolut, esos fondos se encuentran realmente depositados en Lituania, cubiertos por el sistema de garantía de depósitos europeo, con hasta 100.000 euros por depositante.
Revolut no es socio de la Asociación Española de Banca (AEB), a diferencia de plataformas digitales como MyInvestor y Allfunds, así como otros neobancos como N26. Tampoco se encuentra en la lista de socios de la Asociación Europea de Banca (EBA), donde figuran nueve entidades españolas.
Trabas en el Reino Unido
A pesar de las apariencias, el ascenso de Revolut no han sido solo buenas noticias. Tras inaugurar hace dos meses su flamante sede en pleno Canary Wharf (el distrito financiero de Londres), el banco se encontró con una piedra en su camino. El Reino Unido paralizó la concesión de la licencia bancaria completa de Revolut, que le permitiría conceder préstamos, preocupados por si sus controles de riesgo «podían seguir el ritmo del rápido crecimiento de sus operaciones en el extranjero». A tenor de esta situación, funcionalidades como la cuenta de ahorro, disponible desde hace años en España, no se hallan habilitadas para los clientes británicos.
Respecto a esta circunstancia, fuentes del neobanco la consideran «parte del proceso». «Desde que nos concedieron la licencia provisional, se abre un periodo correspondiente a la movilización. Ese periodo dura aproximadamente un año, y ya ha pasado más tiempo, pero Revolut entró en ese proceso con 12 millones de clientes en el Reino Unido, cuando la mayor parte de entidades lo hace con solo uno o dos millones. Pero no estamos de acuerdo con el hecho de que nos hayan suspendido la licencia», apostillan.
Las nuevas oficinas centrales de Revolut, en el distrito financiero de Canary Wharf, Londres / Chris Ratcliffe / BLOOMBERG
«Mismas reglas»
A priori, la banca tradicional, que ocupa un mercado en el que Revolut empieza a introducirse poco a poco, no teme a los neobancos. De hecho, fuentes del mercado dan la bienvenida a la competición que brindan las nuevas entidades. Sin embargo, lanzan una clara advertencia: «Que existan las mismas reglas para todos». Porque algunas fintech no se encuentran sujetas a las restricciones de una licencia bancaria tradicional, supervisada por el Banco Central Europeo (BCE), que conlleva requisitos tanto de capital como de liquidez.
Sin estas cortapisas, se introducen en un mercado ocupado por competidores que sí deben ajustarse a estas restricciones. «Los propios organismos supervisores lo admiten y entienden que debe regir el principio de same activity, same rules, pero la realidad es que competimos con normas distintas», reconoce un representante de la banca tradicional.
Una de las mayores diferencias entre los neobancos y la banca tradicional es su capacidad de ofrecer no solo servicios, sino también productos financieros. Uno de los más comunes y esenciales son las hipotecas. Esteban, de KPMG en España, considera que la idea de que los neobancos llegan a ofrecerlas en el futuro es «altamente probable».
Fuentes del neobanco reconocen que esta posibilidad entra en sus planes, hasta el punto de que ya se han realizado algunas pruebas en mercados como Irlanda y Lituania. Sin embargo, se trata de una funcionalidad difícil de implementar, pues la regulación varía en los más de 38 países en los que Revolut opera en la actualidad, aunque el banco confía en dar ese paso en el futuro próximo.
«La entrada en España dependerá del atractivo del mercado hipotecario y de la estrategia de cada entidad. La tendencia del sector apunta a que los neobancos busquen convertirse en el banco principal del cliente, incorporando productos complejos como hipotecas y préstamos a largo plazo», concluye Esteban.
Expansión internacional
El futuro inmediato de Revolut pasa, ahora, por la expansión internacional. El neobanco ya se encuentra disponible en 48 países, pero uno de sus objetivos a medio plazo es adentrarse en un mercado masivo: Estados Unidos.
Fuentes de la entidad reconocen que su intención es «eventualmente» lograr obtener una licencia bancaria al otro lado del Atlántico. A este destino se puede llegar a través de dos vías: primero, por medio de la adquisición de una entidad del propio país que ya cuente con licencia, y segundo, aplicando por cuenta propia. En Latinoamérica, por ejemplo, están disponibles en México o Brasil, y pronto en Argentina y Perú.
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