Los primeros días tras el parto suelen ser complicados para las familias. Toca adaptarse a un nuevo modo de vida porque acaba de aparecer un nuevo elemento que requiere de atención prácticamente constante por parte de alguno de los miembros. Por esto, tanto padres y madres como asociaciones exigen cierto grado de formación a los organismos públicos y entidades relacionadas.
La Unidad de Neonatos del Hospital Infantil de la Arrixaca puso en marcha una escuela en este sentido. El objetivo es acompañar a las familias una vez que sus bebés han recibido el alta.
Indican que esta iniciativa se destina a acompañar, formar y tranquilizar a las familias de bebés que han precisado el ingreso al nacer, ante el momento del regreso a casa. Hasta ahora se han celebrado cuatro sesiones en las que, según ha informado la Comunidad a través de una nota de prensa, se vio una «gran implicación de los padres».
Con respecto a la cantidad de personas que podrán acudir a estas clases, subrayan que se harán pequeños grupos semanales para poder tratar con la suficiente profundidad los distintos temas.
Los principales asuntos a tratar serán: las posiciones seguras para el sueño, el cambio de pañales, la prevención de infecciones, los masajes y estimulación, pautas para la lactancia, reanimación cardiopulmonar básica y otras emergencias.
De forma general afirma que, a través de esta especie de curso, las familias recibirán información clara y adaptada sobre cómo cuidar al recién nacido en casa, y sobre qué situaciones son normales y cuáles requieren atención sanitaria.
Asimismo, destacan que la escuela está liderada por el equipo de enfermería neonatal, junto con psicólogas, pediatras y personal del banco de leche.
Desde el Gobierno regional opinan que la escuela de madres y padres busca aumentar la confianza y autonomía de las personas cuidadoras. «Esta implicación mejora la evolución clínica del bebé y contribuye a reducir complicaciones y reingresos hospitalarios gracias a la prevención y detección precoz de problemas», dicen.
Insisten en que «fortalece el vínculo afectivo familiar, clave para el desarrollo emocional y neurológico del niño, y reduce el impacto emocional de la hospitalización neonatal, haciendo que las familias se sientan acompañadas y seguras en la vuelta a casa».
















