Oriol Cardona ha hecho historia este jueves en los Juegos Olímpicos de Invierno tras conquistar la medalla de oro en la prueba de esquí de montaña. El triunfo supone un hito para el deporte español, que vuelve a subir a lo más alto del podio olímpico 54 años después del legendario oro de Paquito Fernández Ochoa en el mítico eslalon de Sapporo.
El de Banyoles no ha sido el único protagonista de la jornada, ya que Ana Alonso también ha logrado una medalla para España al colgarse el bronce en la prueba de esquí de montaña, firmando una actuación histórica.
La jornada también ha estado marcada por la polémica en las gradas. Desde las primeras eliminatorias, las retransmisiones han mostrado esteladas y señeras entre el público que animaba a los deportistas catalanes. Sin embargo, su presencia ha sido breve, ya que varios usuarios han denunciado a través de redes sociales que la organización ha ordenado su retirada.
Los hechos se han producido mientras competían Oriol Cardona, Ot Ferrer y Maria Costa, arropados por familiares y aficionados desplazados hasta las gradas. Personal de seguridad se ha acercado a los seguidores para exigirles que entregaran las banderas. Pese a la resistencia inicial, los aficionados no han tenido otra opción que desprenderse de ellas.
La actuación ha sido justificada por el Comité Olímpico Internacional, que considera este tipo de símbolos como propaganda política. La medida se ampara en la regla 50.1 de la Carta Olímpica, que establece literalmente: «No se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún recinto o instalación que se considere parte de los Juegos Olímpicos».
Caso de Vladyslav Herashevych
Este episodio no ha sido un caso aislado en estos Juegos. Hace una semana se expulsó al ucraniano Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país, tras intentar competir en la prueba de skeleton con el denominado ‘casco de la memoria’, un homenaje a los deportistas ucranianos fallecidos en la guerra iniciada en marzo de 2022.
El gesto había generado una ola de solidaridad internacional, pero fue considerado por el COI una vulneración de la normativa por su carga simbólica. Tras conocerse la decisión, el propio deportista reaccionó en redes sociales con una frase contundente: «Este es el precio de nuestra dignidad».













