«Ya me he examinado para ser profesora de matemáticas de instituto». Este es el plan de supervivencia de Isabel Pardo de Vera, exsecretaria de Transportes y expresidenta de Adif que en 2025 fue imputada por la Audiencia Nacional por su presunta participación en una red de corrupción vinculada a comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas. El magistrado Ismael Moreno le atribuye hasta cinco delitos: organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y malversación.
Quien sonó como ministrable y quien ganaba sus buenos dineros como asesora de constructoras ahora aspira a dar clases de Matemáticas en un instituto. Quizás en Galicia, donde se ha refugiado de la tormenta mediática que ha supuesto su presunta implicación en la trama de corrupción de José Luis Ábalos.
Nacida en Lugo en 1975, esta ingeniera de Caminos, Canales y Puertos vive en Santiago. Y en su primera entrevista tras saberse que estaba siendo investigada, en el diario El País, Pardo de Vera defiende su inocencia y también confiesa que su imputación fue «un quiebro total», tanto que «el impacto» fue «más grande» que el cáncer que sufrió.
También desvela el giro profesional que ha dado a su vida. De ser secretaria de Estado en uno de los ministerios con más presupuesto, el de Transportes, a ser docente en un instituto. La elección de la rama es inteligente. Faltan profesores de Matemáticas en los centros educativos porque los titulados ganan más en la empresa privada que en la docencia y ya pocos eligen esta salida profesional. Es habitual que químicos, arquitectos o ingenieros sean los responsables de enseñar Matemáticas en los institutos. La siguiente puede ser toda una exsecretaria de Estado salpicada en una de las grandes causas de corrupción del Gobierno de Pedro Sánchez.
«Tengo que trabajar y cotizar»
Pardo de Vera justifica así su decisión: «Ante la incertidumbre de los tiempos judiciales, tengo que trabajar y cotizar a la Seguridad Social. Tengo familia e hijos. Tengo que seguir viviendo». La ingeniera gallega, que llegó a circular en las quinielas de ministrable, tuvo una carrera política y profesional meteórica en un sector además muy masculinizado, el de las obras públicas: después de trabajar en el sector privado y en Ineco, en 2007 obtiene su plaza a través de una oferta de empleo público en Adif. Allí desempeña puestos sucesivos de Dirección de Obra, jefa de Infraestructuras y gerente de área en la construcción de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Galicia. En 2016 se acoge a una excedencia para pasar a ser directora de Movilidad e Infraestructuras de la Diputación de Pontevedra.
En junio de ese mismo año se reincorpora como número dos del ente ferroviario, como directora general de Explotación y Construcción de Adif y directora general de Adif Alta Velocidad. En 2018 ya presidía Adif y tres años después se convertía en secretaria de Estado de Transportes (2021), el número dos del ministerio. La mujer que diseñaba la política de infraestructuras que debía vertebrar todo el país y trabajo para Gobiernos del PSOE y del PP ahora se propone preparar clases de ecuaciones.
Giro profesional
A Pardo de Vera se la investiga por, entre otras cuestiones, la presunta contratación irregular de la expareja de Ábalos en empresas públicas y el presunto amaño de adjudicaciones. Ella lo niega y se defiende insistiendo en la dificultad de «amañar» procedimientos técnicos complejos y en que no recibió órdenes directas del exministro. Pero las dudas y sospechas están ahí, mientras no haya una sentencia firme, y por eso se le han cerrado las puertas de la empresa privada, donde antes cotizaba al alza.
Recordemos que Pardo de Vera fue cesada a finales de febrero de 2023 como secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para zanjar la crisis por el error de los trenes de Cercanías para Cantabria y Asturias (los trenes «no cabían» en los túneles por un problema de gálibos). Una crisis de la que ella sostiene que solucionó pero no provocó. Pese a este tropiezo, el sector privado se la rifaba entonces. Tenía fama de buena profesional, de excelente ingeniera y de ser una gran trabajadora. Se anunció su posible llegada a la presidencia de Asval (lobby de vivienda en alquiler), pero renunció antes de que se pronunciara en contra la Oficina de Conflictos de Interés. Después entró en el consejo de Revenga Ingenieros y dimitió «por motivos personales». Y finalmente, fue fichada por ACS como asesora/consultora senior.
Desde la tarima de un aula, Pardo de Vera proseguirá a partir de ahora con su vida, eso sí una vida en diferido, pendiente del siguiente auto judicial y del siguiente titular.
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