Sin paños calientes y sensiblemente decepcionado con el juego desplegado por su equipo tras el descanso. «La diferencia entre las dos partes es abismal. Ha sido una para cada equipo, pero ellos han sabido aprovechar su momento y nosotros no. No puede haber tanta diferencia entre nuestros buenos momentos y nuestros malos momentos. Y, sobre todo, no podemos permitir que nuestros peores momentos lleguen a ser tan malos», explicó nada más sentarse en la sala de prensa el preparador del Hércules, que suma su segunda derrota, ambas sufridas en el Rico Pérez.
«Hay que exigirse meter las ocasiones que generas. Mas aún cuando son tan claras. Estoy enfadado por la situación, por los puntos que se nos escapan, porque esta es una categoría que no espera a nadie, y menos todavía a un equipo como el Hércules, que no puede permitírselo», subrayó el técnico valenciano.
La suplencia de Fran Sol en favor de Unai Ropero, titular por primera vez como punta de referencia, la explicó Beto de manera directa: «Fran lleva cuatro goles en tres partidos, pero han sido de penalti. Hoy buscábamos algo diferente arriba. Tenemos muchos recursos y hay que utilizarlos cuando corresponde. Unai Ropero ha hecho una semana de trabajo increíble, muy fino de cara al gol, definiendo muy bien, y consideramos que podía ofrecernos algo diferente para un encuentro ante un rival tan bueno como el Antequera», esgrimió.
La ausencia de Alberto Toril, último refuerzo invernal, que entró en el equipo tras la extinción forzosa del contrato de Slavy, la aclaró el entrenador del Hércules: «En la última sesión de la semana notó mala sensaciones en la parte posterior de la pierna y hemos decidido reservarlo por precaución. No parece que esté lesionado, pero tiene que adaptarse y no hemos querido precipitar su inclusión en el equipo para no arriesgar», admitió el extécnico del Andorra.
Fallo colectivo
Beto se mordió la lengua antes de analizar la acción que dio pie al gol del Antequera. «No quiero individualizar. Lo que ha pasado es que ellos han sido mejores que nosotros en la segunda parte en general. Nosotros los hemos sido en la primera, pero... Tenemos que exigirnos acertar, si no lo hacemos, nos tocará pagar las consecuencias a todos, al entrenador, a los jugadores… En un club como este, con tanto talento, hay que exigirse marcar las ocasiones claras», reiteró Company dejando claro cuál es, a su juicio, el problema.
«En la segunda parte no hemos sabido sacar el balón, algo que sí hemos hecho muy bien en la primera. Ya no hemos conectado con nuestros centrocampistas, ya no había nadie cerca dando ayuda, hemos estado más partidos y eso ha sido porque ellos han dado un paso adelante. Sabemos cómo salir de esa presión, pero hay que asumir responsabilidades todos. Nadie puede no exigirse no dar bien un pase en situaciones de presión porque tenemos mucha calidad en el equipo y se tiene que notar. En este club, todos los que formamos parte de él, debemos exigirnos dar el máximo, no escondernos, responder a las expectativas. La segunda parte que hemos hecho nos desacredita como equipo», avisa.
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