Tres en Pyeongchang, dos en Pekín y cuatro en Milán-Cortina. Nueve oros olímpicos que hacen del esquiador de fondo Johannes Hosflot Klaebo el deportista con más medallas de campeón de la historia de los Juegos de Invierno.
Klaebo rompió el techo del olimpismo invernal este domingo al proclamarse campeón olímpico en el relevo masculino 4×7,5 km en Tesero elevando su colección a nueve oros olímpicos, el récord absoluto. La victoria en el relevo —una prueba que en Noruega se vive casi como un asunto de Estado— fue, además, el cuarto oro de Klaebo en estos Juegos.
Días antes ya había subido a lo más alto del podio en el sprint clásico, el 10 km en estilo libre y el skiathlon, confirmando su dominio en todas las velocidades y terrenos del fondo moderno.
Tres Juegos olímpicos
Klaebo debutó en Pyeongchang 2018 con tres oros (sprint, relevo y sprint por equipos) y, desde entonces, ha convertido cada ciclo olímpico en una colección: con el título de Tesero suma 11 medallas olímpicas (nueve de oro, una de plata y una de bronce).
Con estos nueve títulos, ha superado hoy la cota que durante décadas marcó la leyenda Bjorn Daehlie con ocho oros, una referencia intocable del esquí nórdico hasta que el propio Klaebo la alcanzó y, ahora, la ha dejado atrás.
Más allá de los números, el campeón de 29 años simboliza la evolución del esquí de fondo: explosividad de sprinter, capacidad para ganar a ritmo alto en distancias medias y una lectura táctica afinada en los finales. La narrativa de su carrera, además, tiene un hilo familiar muy marcado. Klaebo creció bajo la figura de su abuelo Kare Hosflot quien fue también su entrenador.
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