Después de tres jornadas sin circulación ferroviaria por los efectos del temporal y las averías en la infraestructura, el tráfico de trenes entre Santiago y Vigo se restableció este fin de semana con incidencias leves en los primeros servicios. EL CORREO GALLEGO se subió este domingo a uno de los convoyes para comprobar sobre el terreno cómo estaba funcionando la conexión en su vuelta a la normalidad. Renfe había anunciado a última hora del sábado que la circulación se recuperaría durante la noche del sábado al domingo.
Este periódico tomó el tren regional con salida prevista de Pontevedra a las 15.33 horas y llegada a Santiago a las 16.34. El convoy, procedente de Vigo, alcanzó finalmente la estación pontevedresa al filo de las 16.20, acumulando ya un retraso cercano a una hora antes incluso de iniciar el trayecto hacia Compostela. El viaje transcurrió con normalidad hasta Vilagarcía de Arousa, donde el tren permaneció detenido durante un tiempo considerable con los pasajeros a bordo, a la espera de nuevas instrucciones.
En ese punto, los viajeros con destino Santiago y A Coruña fueron trasladados a un tren Avant que continuó el recorrido por la vía nueva del Eje Atlántico hasta la capital gallega. Por su parte, los pasajeros que tenían como destino las estaciones intermedias de la línea convencional —Catoira, Pontecesures, Padrón u Osebe— fueron derivados a autobuses, un transporte alternativo que en esta ocasión sí fue habilitado por Renfe. La operadora confirmó a primera hora de la tarde de este domingo que la línea convencional entre Vilagarcía y Santiago continúa cerrada, ya que todavía no se han retirado todos los árboles y troncos acumulados sobre las vías tras el temporal. Mientras duren estos trabajos, los trenes que enlacen ambas ciudades circularán por la infraestructura del Eje Atlántico o se sustituirán por carretera en el caso de las paradas intermedias.
Tras el transbordo en Vilagarcía, el Avant alcanzó la estación de Santiago alrededor de las 17.30 horas, casi una hora después del horario inicialmente previsto. En el convoy viajaban numerosos estudiantes procedentes de Vigo y Pontevedra que regresaban a Compostela para retomar las clases al inicio de la semana, en un ambiente marcado por la incertidumbre tras varios días sin servicio ferroviario.
Durante el trayecto, Renfe fue informando a los pasajeros a través de mensajes enviados a los teléfonos móviles sobre los retrasos, los cambios de tren y las incidencias que se iban produciendo, especialmente relacionadas con los tiempos de viaje. En la estación de Santiago se apreciaba una notable presencia de viajeros, aunque dentro de lo habitual para un domingo de operación retorno entre las ciudades gallegas.












