Se veía venir. La propuesta de Melody sonaba trasnochada. No era competitiva y, claro, a la hora de la verdad, se vino abajo. Esa diva se hundió en Europa. Apenas rascó 37 puntos y, de repente, aquel 17 de mayo, el griterío que había desatado enmudeció. Por más vueltas que le dio, jamás logró convertirla en una opción ganadora. Ahora bien, insufló aire a un Benidorm Fest que, tras Chanel, Blanca Paloma y Nebulossa, pedía a gritos un fenómeno fan. Este año, los datos también acompañan: los oyentes diarios han crecido un 23% y las reproducciones diarias se han disparado un 63%. Quedan siete días para la final y, en RTVE, tras bajarse de Eurovisión por la presencia de Israel, están atando los últimos cabos.
Asha, Atyat, Dani J, Dora y Marlon Collins, Funambulista, Greg Taro, Izan Llunas, Kenneth, Kitai, Ku Minerva, Luna Ki, Julia Medina y María León, Mayo, Mikel Herzog, Miranda y Bailamamá, Rosalinda, The Quinquis y Tony Grox y Lucycalys tienen el reto de hacer crecer sus canciones sobre el escenario. Se juegan la Sirenita de Oro y tres premios: 150.000 euros, la grabación de un single en Miami y otro en Estocolmo. Asimismo, como ya pasó en ediciones anteriores, la cadena mantendrá su compromiso de promocionarles en distintas plataformas: ahí están, por ejemplo, los Juegos Olímpicos, la Vuelta Ciclista y el Mundial de Fútbol. A ciegas, estos son los pros y contras de cada candidatura. Aunque, ojo, en directo todo puede cambiar.
‘T amaré’, de Tony Grox y Lucycalys
Es la canción que, como sucedió con Zorra, de Nebulossa, trascenderá el Benidorm Fest. Resulta tan tan tan clara en sus intenciones que, pese a sonar demasiado universal por segundos, ojo, se agarra rapidísimo. Su alma flamenca la diferencia del resto de propuestas urbanas. Suena actual, fresca. Un matiz que, en competiciones así, con tantísimos estímulos, podría decantar la victoria.
‘Bailándote’, de Dani J
El gran problema de Bailándote son las expectativas que promete, pero no cumple. Podría haberla compuesto un Romeo Santos resacoso tras lustros sin sacar un álbum mínimamente relevante. En el fondo, si lo piensan, oye, es un piropazo. Sobre todo, si a Dani J le va la mitad de bien con ella. Pasará sin pena ni gloria, siendo honestos. El tufillo a triunfito de 2001 le lastrará.
‘Rákata’, de Dora y Marlon Collins
Descoloca, pero engancha. Rákata es tan ecléctica que cuesta imaginarla en directo. Si bien Dora y Marlon derrocharán carisma durante su actuación, falta ver hacia dónde la llevarán. A primera escucha, se hace dura. Demasiado. Ahora bien, ahí está su fortaleza precisamente: una vez dentro, cuesta salir de ella. Es de nicho. Y, quizá, por ello, no sea ideal para la mayoría.
‘Bomba de amor’, de Luna Ki
Si Luna Ki logra levantar Bomba de amor en directo, lo tendrá hecho. Tal vez, no tenga la mejor voz de esta hornada. Sin embargo, su presencia es arrolladora. Engancha. ¿Su debilidad? El autotune no está permitido. Motivo por el que abandonó, precisamente, la primera edición. Por lo que, sólo si consigue producir el mismo éxtasis sin esta herramienta, luchará por la Sirenita de Oro.
‘Dopamina’, de Atyat
Quiere reventar las tablas a golpe de cadera. De corte internacional, Dopamina alterna con gusto giros arabescos y electrónicos que la colocan a la vanguardia de esta generación. Una fórmula que, si bien ya no asombra, tampoco defrauda. Todo dependerá de su ejecución: es muy fácil ahogarse y desafinar en un cóctel así, lo que podría poner en peligro su pase a la final.
‘Turista’, de Asha
El aire mediterráneo que respira Turista la hace altamente adictiva. Sus guitarras soleadas y melodías elegantes la alejan por completo de los géneros que coronan hoy las listas. Todo un acierto cuando se trata de destacar frente al resto. La duda es si esta personalidad tan marcada será suficiente para atraer votos. Sin duda, necesita un as bajo la manga.
‘Velita’, de Greg Taro
Basta un estribillo para entrar en Velita. Es el típico tema dulzón que funciona en Cadena Dial y que, bien ejecutado, como ya ha demostrado Greg Taro, tiene recorrido. No obstante, corre el peligro de pasar desapercibido: es una candidatura de alto vuelo, pero le falta gancho. Así que no nos engañemos: buena, sí; competitiva, poco. Lo hubiera petado en 2006.
‘Los ojos no mienten’, de Kenneth
De latido urbano y vena rabiosa, Los ojos no mienten es hija de su tiempo: actitud, sonido y discurso. A Kenneth sólo le falta ajustar el tiro para hacer de ella un disparo efectivo. Pues no hay que olvidar que, en un festival tan feroz, no vence la mejor canción, sino el paquete perfecto. Por el momento, el apoyo del público lo tiene. Sería un justo ganador.
‘¿Qué vas a hacer?’, de Izan Llunas
Es tan comercial que no deja huella. Imita a demasiados hits al mismo tiempo. Y, claro, cuando sólo tienes tres minutos para convencer, el efecto es mínimo. Una pena. Izan llega al certamen en el 50º aniversario de la victoria de Dyango en el antiguo Festival de Benidorm. Su abuelo compitió con Si yo fuera él, con el que fue doblemente premiado. Era otra época. Y canción.
‘Las damas y el vagabundo’, de Julia Medina y María León
Pop de radiofórmula que, aunque resobado, muy resobado, desengrasa bien este tipo de concursos. Es una opción divertida y, por instantes, por qué no, interesante. María y Julia celebran la fortaleza femenina con un himno luminoso que acabará calando en TikTok. Un grito de despecho con buenas intenciones, pero nada efectivo. No vencerá. Pero, oye, a veces, estar es más valioso que ganar.
‘Mataora’, de Rosalinda Galán
Con una escenografía de altura, Rosalinda dará la campanada. Al tiempo. Es disruptiva, planta cara. Hay algo tan visceral en esta copla electrónica que la vuelve hipnótica. Su producción es exquisita, contemporánea. No deja indiferente. Un viaje emocional que rebosa voz y duende en una cita deseosa de entrañas. Ahí está la clave. Y no: no es Blanca Paloma 2.0.
‘Tócame’, de Mayo
Su gran baza es que suena a 2026. Tócame entra a degüello con un adictivo estribillo que no exige traducción. El amor tóxico al que canta es global. Coquetea con lo sensual. Y tiene una estética propia. Es, posiblemente, el pack más completo hasta la fecha. Habrá que ver cómo se desenvuelve sobre el escenario. Será determinante. Y, sobre todo, cómo traslada su concepto a la pantalla.
‘Mi mitad’, de Mikel Herzog Jr
Su padre integró La Década Prodigiosa. Y su madre fue corista de Isabel Pantoja. Una herencia que, obviamente, cómo no, ha calado en el joven Mikel. Tras debutar en el teatro y la televisión, ha presentado su primer tema. Y se nota. Le falta personalidad a raudales. Es normal. Apenas ha tenido tiempo de encontrar su voz en la industria. Ya llegará.
‘El amor te da miedo’, de Kitai
A Kenya y los suyos les va a pasar lo mismo que a Kuve en 2025: su candidatura explotará tan pronto pisen el escenario. Hay grupos que ganan enteros en directo y Kitai es uno de ellos. Desbordan energía por los cuatro costados. Y lo más importante: saben canalizarla para montar un show deslumbrante. Darán que hablar. Su tema es un Big Bang a punto de explotar.
‘No volveré a llorar’, de Ku Minerva
A Ku Minerva le pasa lo mismo que a Melody: fueron grandes nombres de la industria hace décadas y, ahora, pese al boom nostálgico, no terminan de encajar. Su propuesta suena desfasada, sin alma. Ha intentado darle a No volveré a llorar una piel electrónica que no le pega en absoluto. Parece prefabricada, lo que ha fulminado cualquier oportunidad en esta carrera.
‘Despierto amándote’, de Miranda! y Bailamamá
Que Miranda! esté en el Benidorm Fest es una auténtica locura. Consagradísimos en Latinoamérica, Alejandro y Juliana han decidido conquistar España con destellos electropop. Su canción está a otro nivel. Es una explosión de color tan bien orquestada que te arrastra desde el primer compás. El puntito canalla que aporta Bailamamá le sienta de lujo. Está arrasando en reproducciones. Normal.
‘Tú no me quieres’, de The Quinquis
Marcos, Maxi y Reys han actualizado el sonido quinqui de los 70 con la dosis justa de electrónica, creando así un Frankenstein de lo más interesante. Curtidísimos en la carretera, pueden presumir de hacer lo que quieren y cuándo quieren. Por ello, Tú no me quieres llama tanto la atención. La escribieron para liberarse. De todo. No quieren lamentos ni ataduras. Es evidente.
‘Sobran gilipollas’, de Funambulista
Qué bien que entre los elegidos haya nombres como Funambulista. Es uno de los letristas más atrevidos del panorama actual. Y, tras arrasar con Me gusta la vida y Quiero que vuelvas, entre otros pelotazos, su presencia aquí subió un poquito el caché del certamen. Su tema es marca de la casa. No sorprenderá, pero tiene la chispa que le ha hecho brillar durante 16 años.












