El hecho de que delegaciones de alto nivel se hayan visto cara a cara durante horas ya es un indicativo de que algo se mueve en las estancadas negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania para poner fin a la invasión. Pero el encuentro en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), organizado por Estados Unidos, de momento solo ha dejado acuerdos magros y poco novedosos.
Ambas partes han cerrado el intercambio de 314 prisioneros de guerra. Este tipo de acuerdos se han producido antes, incluso de forma previa a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el relanzamiento de las converaciones para poner fin al conflicto por la vía diplomática.
El acuerdo lo ha anunciado el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, durante este jueves, segundo día de contactos en Abu Dabi. Se trata del primer canje de este tipo en cinco meses . El emisario de Trump reconoce que «queda mucho trabajo”, pero que se esperan avances provisionales en las próximas semanas.
El principal escollo parece ser dónde congelar la línea del frente, especialmente en la región de Donestk, en el Donbás. Rusia controla por la fuerza más del 80% de esa provincia, que ha anexionado ilegalmente a la Federación Rusa. PMoscú exige el control del resto de la provincia a cambio de detener el conflicto, pero Kiev lo rechaza, entre otros motivos porque la parte que aún controla Ucrania contiene una fortificación defensiva clave para evitar futuros avances militares rusos.
4/2/2026.- Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos). Segunda ronda de contactos trilaterales entre negociadores de Ucrania, Rusia y EE.UU. para poner fin a la guerra / Minsterio de Exteriores de EAU / EFE
«Aunque las conversaciones de Abu Dabi parecen más proactivas, no conviene interpretarlas como una señal de que Rusia, bajo Putin, busque una paz real a corto plazo. Hoy por hoy, el Kremlin mantiene incentivos para prolongar la guerra y no tiene una ‘victoria’ política clara que presentar internamente en un escenario de alto el fuego», valora para EL PERIÓDICO Oleksandr Slyvchuk, del Transatlantic Dialogue Center. «Ucrania, en cambio, sí ha acudido con una delegación de tono constructivo y con voluntad negociadora, pero con un límite explícito: no aceptará cesiones territoriales. Hay un rechazo mayoritario de la opinión pública y una prohibición explícita de la Constitución de ceder territorios. Además, cederlo no garantiza una paz estable»
Este tipo de encuentros trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos no son nuevos. Hubo una ronda previa, también en Emiratos Árabes Unidos, a finales de enero. Se establecieron grupos de trabajo para tratar de avanzar en los distintos puntos: reparto de facto del territorio conquistado, garantías de seguridad de Estados Unidos y los aliados europeos para Ucrania, tamaño y capacidades del ejército ucraniano, reparaciones de guerra, etc.
Las negociaciones de Estambul de 2025 fueron a dos bandas. En ellas, Estados Unidos trasladaba los mensajes de una delegación a la otra. Hay que remontarse a 2022, también en Estambul, para encontrar un antecedente de conversaciones cara a cara para detener el conflicto.
Continúan los ataques en ambos frentes
Las conversaciones avanzan con la guerra activa. Ucrania ha denunciado durante la madrugada de este miércoles el lanzamiento ruso de al menos 183 drones y dos misiles Iskander, de largo alcance, rápidos en llegar y difíciles de derribar por las defensas antiaéreas. El Ejército ucraniano dice haber derribado la mayoría, pero ha habido impactos en varios puntos del país.

Odesa (Ucrania), 04/02/2026.- Vecinos reaccionan en el lugar de un ataque ruso con drones contra un edificio residencial / IGOR MASLOV / EFE
Moscú, por su parte, dice haber destruido 95 drones ucranianos en distintas zonas de la Federación.
Rusia está centrando sus ataques aéreos diarios en el sistema energético ucraniano. Ha destruido buena parte de sus capacidades de generación de electricidad y ha dañado los sistemas de calefacción. Los ciudadanos de todo el país, incluidos los de la capital, Kiev, sufren carencias severas de calefacción en sus hogares, en el invierno más duro que se recuerda desde que se comenzó la guerra y con temperaturas nocturnas que rondan los -20ºC.
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