Ante la importante manifestación que, el domingo día 1 de febrero, tuvo lugar en Navia en defensa de los puestos de trabajo, en la papelera de Navia (CEASA, hoy ENCE), se viene a la memoria la primera expresión de reivindicación laboral que tuvo lugar en dicha fábrica. Era septiembre del año 1980, cuando un trabajador de “La Papelera de Navia”, ante la sanción que se impuso a siete miembros del Comité de Empresa, tomó la decisión de iniciar una huelga de hambre, situándose en una plataforma de la chimenea de la fábrica, a 25 metros de altura.
Ante tal hecho, la dirección de la empresa, decidió el cierre del centro de trabajo y el despido del trabajador que estaba en la chimenea. Ello dio lugar a una serie de negociaciones entre las partes, Representantes de los trabajadores y dirección de la empresa.
Por aquella época, la persona que escribe esta nota, era director provincial del Instituto de Mediación, Arbitraje y Conciliación del Principado de Asturias, por lo que, por su condición de mediador, entró en contacto con la dirección de la empresa y la representación de los trabajadores, al objeto de buscar una solución a la situación.
Como consecuencia de la negociación, con la dirección de la empresa, se consiguió que el despido del trabajador se dejara sin efecto y la sanción se concretara en tres meses sin salario y empleo. Con tal propuesta y, después de consultar con el trabajador, a través de un “walkie-talkie” de la época, subí, a través de la escalera exterior de la chimenea, hasta la plataforma, donde se encontraba el trabajador en huelga de hambre.
Al llegar, tuvimos una conversación muy distendida, antes de entrar en las circunstancias que llevaban a las dos partes a estar a 25 metros de altura.
Por parte del trabajador se accedió a cambiar el despido por una sanción de empleo y sueldo de tres meses, conllevando ello que descendería del lugar que ocupaba, en la chimenea, con unas condiciones que se concretaron en ser ayudado en el descenso, debido a su debilidad, ser trasladado, mediante ambulancia, a un centro médico, y la celebración de una asamblea de trabajadores.
Todo ello fue cumplimentado tal cual se había acordado por las partes, dando por finalizado un conflicto muy importante para la zona, en aquellos momentos.
Por cierto, el trabajador, después de un tiempo, fue Alcalde del Ayuntamiento de Navia.
Ante la situación actual que se vive en la empresa ENCE y que tuvo su expresión en la multitudinaria manifestación que se celebró el domingo en Navia, es importante confluir en una posición por la que el Occidente de Asturias no sufra un latigazo de castigo más.
Esta es la opinión, salvo mejor criterio de un abogado de pueblo, Vegadeo, sin acritud.













