Los embalses de la cuenca del Segura han logrado almacenar agua por encima del 30 % de su capacidad por primera vez en tres años. Las sucesivas borrascas atlánticas de los meses de diciembre de 2025, y sobre todo, del pasado mes de enero, han tenido especial incidencia en la cabecera de la cuenca, en las sierras de Alcaraz, Las Villas, Cazorla y Segura. Y han logrado incrementar las reservas en 46 hectómetros solo en la última semana. Aunque la del Segura sigue siendo -y lo es siempre históricamente- la cuenca hidrográfica a la cola en volumen de agua embalsada con respecto a su capacidad del país en todas las épocas del año.
Por encima de la media
Sin embargo, las lluvias y nevadas que han saturado de humedad el suelo en buena parte de España han permitido, además de ofrecer una estampa invernal en amplias zonas de Murcia, Granada y en el sureste dar algo de respiro a un déficit hídrico crónico.
La cuenca almacena en estos momentos 354 hectómetros cúbicos. Está al 31 % de su capacidad. Un nivel que no alcanzaba desde febrero de 2023. Y ya por encima de la media de reservas de los últimos diez años para la misma semana del año, que se sitúa en el 29 %.
Estas reservas garantizan los desembalses para el riego de la huerta tradicional de la Vega Baja, la que riega directamente desde hace siglos del río Segura -y el uso complementario del agua excedente del Segura que hace el Camp d´Elx y las comunidades de toda la margen izquierda del río Segura en la provincia de Alicante-. Sin embargo, y a falta de una comisión de desembalse que decida lo contrario, estas reservas no permiten prescindir de las restricciones de riego vigentes. Entre los embalses que más han mejorado su situación, siendo todavía muy precaria, está la del Cenajo. La principal infraestructura con recursos hídricos de la cuenca -no del trasvase-. Cuenta con 103 hectómetros embalsados, el 23 % de su capacidad de 437. Pero el año pasado solo acumulaba 87.
Dique del embalse de La Pedrera en Orihuela / Áxel Álvarez
Por el trasvase
La complejidad de la cuenca del Segura, en la que también incide de forma muy relevante en el volumen total embalsada la que aporta el subsistema del trasvase del Tajo, hace que se tenga que tener en cuenta las aportaciones del acueducto en el balance final. Porque algunos embalses de la cuenca como La Pedrera, Crevillent o El Talave solo reciben aguas trasvasadas -el primero también de la desaladora de Torrevieja-.
Y esos reservorios, que normalmente son meros reguladores y distribuidores del agua del Tajo, mantienen unos niveles de agua más elevados de lo habitual gracias a una de las secuencias de trasvases más generosas de los últimos años. Sobre todo en la segunda mitad del año 2025, con autorizaciones mensuales de 60 hectómetros. Algo que coincide con lluvias poco habituales en invierno y una demanda de agua menor en las zonas de regadío de cítrico, con lo que el «grifo» de los embalses se mantiene cerrado.
La Pedrera
En el caso de La Pedrera, el embalse más importante de la provincia de Alicante, se encuentra por encima del 25 % de su capacidad con 65 hectómetros. Se trata de un embalse sobredimensionado para el objetivo que tiene ahora. En su día estaba previsto que a Alicante, Murcia y Almería llegaran 1.000 hectómetros cúbicos al año cifra, que se rebajó a 600.
La realidad es que la media de los 46 años de funcionamiento ha sido de 330 anuales. Y la Pedrera ha superado el 40 % de su capacidad en contadas ocasiones. Solo se llenó para ponerlo a prueba en el año hidrológico 1979-80. Después nunca ha estado por encima del 65 % de su capacidad de 246 hectómetros.

Aspecto que presenta el emblase de La Pedrera en Torremendo (Orihuela) / Áxel Álvarez
Enero lluvioso
Todas las demarcaciones hidrográficas de la península se encuentran ahora por encima del 50 % de su capacidad y los suelos de algunas zonas de Andalucía occidental, Galicia, Extremadura y las dos mesetas están saturados de humedad tras el enero más lluvioso de los últimos 25 años, según los datos de la AEMET.
Es situación de saturación, sin embargo, en el ámbito de la cuenca del Segura solo se ha percibido de refilón. Pero las lluvias y las nevadas en la cabecera sí han permitido que, por ejemplo, renazca el venero del propio río Segura en la población jienense de Santiago Pontones, seco desde hacía muchos meses, o que vuelva a fluir en todo su esplendor el nacimiento del río Mundo, principal afluente del Segura en el municipio albaceteño de Riopar -y normalmente con un caudal mayor que el propio Segura-. Y que los campos de secano de toda la provincia muestren un aspecto, desde el punto de vista de la vegetación, más primaveral.
Mejores datos para el embalse de Beniarrés en la cuenca del Júcar
La situación global de la cuenca del Júcar, donde se enmarca buena parte del centro y norte del territorio de la provincia de Alicante, incluidos los valles del río Vinalopó, es sustancialmente mejor que la del Segura. Pero no tanto en los embalses que se encuentran en tierras alicantinas: Amadorio, Guadalest y Beniarrés. La cuenca está al 53 % de su capacidad. Pero el Amadorio solo almacena cuatro hectómetros de los 16 que puede asumir, Guadalest cuatro de 13, mientras que el de Beniarrés, que recoge las aguas del Serpis, sí que ha mejorado su situación y acumula diez hectómetros: se encuentra al 37 % de su capacidad cuando en la misma semana del año pasado apenas superaba el 20 %.
Suscríbete para seguir leyendo













