Las patatas ocupan un lugar central en la alimentación cotidiana en España gracias a su capacidad para adaptarse a casi cualquier receta. Son económicas, fáciles de encontrar y admiten múltiples técnicas de cocción. Desde platos sencillos hasta elaboraciones más complejas, este tubérculo ha sabido mantenerse como un básico imprescindible en hogares y restaurantes.
Su presencia como acompañamiento es casi incuestionable, ya sea junto a carnes, pescados o verduras. Gustan fritas, hervidas o asadas, y forman parte de recetas tradicionales muy arraigadas. También triunfan al horno, especialmente en formatos populares como las conocidas patatas de feria, o como complemento de asados, donde absorben sabores intensos y resultan especialmente sabrosas.
Imagen recurso de patatas
Dentro de las preparaciones al horno, existe una versión menos habitual en España pero muy extendida en Francia: las patatas gratinadas. Esta receta clásica ha sido reinterpretada recientemente por el chef Jordi Roca, del restaurante El Celler de Can Roca. A través de su canal Cosas de Casa, comparte una elaboración doméstica con detalles propios de la alta cocina.
Entre sus consejos destaca el uso de patatas cortadas en láminas muy finas y, sobre todo, la importancia de no lavarlas tras el corte. Mantener el almidón es clave para que el conjunto «cuaje» correctamente en el horno. También recomienda engrasar el molde con mantequilla de forma manual, un gesto personal que no altera el resultado final.

Jordi Roca
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El punto diferencial llega con su llamado «ingrediente mágico»: semillas de vainilla añadidas al bacon. Este matiz aporta un aroma inesperado y elegante, aunque es opcional. Según el chef, este detalle es parte de su «secreto» y aporta ese «toque de chef y algunos trucos» que elevan una receta sencilla. Tras montar las capas, solo queda hornear durante 55 minutos y disfrutar.















