Corría la década de los 50 cuando dos españoles se estrenaban en la competición más veloz del mundo, la F1: Francisco Godia y Juan Jover Sañés. Ambos se convirtieron en los primeros participantes de la recientemente creada competición de grandes premios, aunque no fue hasta 2005 que llegó el primer título de Fernando Alonso, el primero y único en ganarlo (repetiría en 2006).
Ahora, sin embargo, se ha vendido el bólido de un piloto previo a todos estos nombres y que, además, formó parte de la clase noble española: el marqués Alfonso de Portago, ni más ni menos, que el ahijado del rey Alfonso XIII, nacido en 1928.
Alfonso de Portago con Enzo Ferrari, que fue como su segundo padre. / LNE
Ávido de aventuras, el joven realizó hazañas de todo tipo, como pilotar una avioneta por debajo de un puente, convertirse en un jinete exitoso o llegar a participar en los Juegos Olímpicos de 1956 en la disciplina de bobsleigh -esos vehículos que corren a gran velocidad por una bajada helada, como unos F1 del hielo- y acabar quedando cuarto.
Sin embargo, un buen día se fijó en las carreras de coches y decidió meter el pie tras conocer a un importador de Ferrari en Norteamérica, donde había completado su educación. Tras ello, decidió comprarse un coche de la marca italiana y empezar su propia aventura en este mundillo, siendo su primera participación en Buenos Aires.
Finalmente, se convirtió en piloto oficial para la escudería, pese a su desconocimiento de la mecánica en los primeros meses, llegando a recibir elogios del mismísimo creador de la marca, Enzo Ferrari: «Una suerte de hippie magnífico que ocultaba una elegancia caballeresca bajo una apariencia desaliñada«.

Alfonso De Portago a los mandos de un Ferrari / .
Su pico de éxito en las carreras llegó tras imponerse en la del Tour de France, una de las más duras del momento, después de correr 6.000 kilómetros desde Niza, hasta París, y de imponerse a otras compañías como Mercedes, con nombres míticos como Stirling Moss y Jacques Pollet. Su gesta hizo que el coche con el que compitió, un 250 GT color azul eléctrico, pasara a ser conocido como el Ferrari ‘Tour de France’.
Su vida terminó trágicamente después de sufrir un accidente en la Mille Miglia italiana, a los mandos de un 335S tras acelerar a pocos kilómetros de la meta y sufrir un reventón de neumático que le hizo estamparse contra las gradas, provocando la muerte de nueve personas más, junto con la de su copiloto y amigo, Ed Nelson. Antes se besó con su novia, la actriz mexicana Linda Christian, ante los periodistas allí presentes, en lo que más tarde fue nombrado como el ‘beso de la muerte’, por el trágico desenlace que tuvo unos minutos después.
Venta de uno de sus Ferrari por 13 millones de euros
Ahora, después de tantos años tras el éxito y muerte de Portago, se ha vendido el mismo Ferrari con el que ganó el Tour de Francia por nada menos que 13 millones de euros. Se trata de, precisamente, el modelo Gran Turismo, un Berlinetta 250 GT con número de chasis 0557GT, el primero que consiguió una victoria en Maranello, lugar de la sede de la escudería.

El Ferrari Berlinetta 250 GT con número de chasis 0557GT de Alfonso de Portago que se ha subastado. / ·
Después de la muerte del marqués español, el coche fue vendido por la familia al empresario británico Keith Schellenberg, y más tarde pasó a manos del político Peter Palumbo, hasta que llegó a manos del empresario mexicano Lorenzo Zambrano, que lo restauró y dejó impecable.
Tras morir, el coche salió a la venta este mes de enero y algún afortunado con mucho dinero del cual no se ha revelado el nombre lo ha conseguido por el precio señalado, llevándose a casa una pieza de la historia de la automoción.













