El cambio climático está modificando el mundo tal y como lo conocemos y está creando situaciones nuevas que suponen un verdadero desafío para la humanidad. Nada menos que un nuevo tipo de clima, hasta ahora inexistente en el planeta, está surgiendo en la selva amazónica a causa del intenso calor y la fuerte sequía que azotan este ecosistema tropical.
Según una investigación publicada en la revista ‘Nature’, estas nuevas condiciones están creando en la región un clima «hipertropical», es decir, una variante que no se ha observado en ningún lugar de la Tierra en los últimos 10 millones de años.
Un fenómeno en aumento
Las sequías intensas y prolongadas, junto con el calor extremo relacionadas con este clima hipertropical, son aún algo poco frecuentes en la Amazonía, pero los científicos que han publicado esta investigación afirman que se volverán más habituales a partir de ahora. De hecho, estas condiciones podrían darse durante 150 días al año para finales de este siglo, y las consecuencias resultarían verdaderamente devastadoras.
El efecto más visible, pero no el único, sería una mortalidad masiva de la cubierta forestal de la Amazonía, pues este fenómeno se dispara un 55% cuando se producen sequías especialmente severas.
Cauce prácticamente seco del Amazonas el año pasado / dw
«Cuando ocurren estas sequías, surge un clima que asociamos con un bosque hipertropical, porque está más allá de los límites de lo que consideramos bosque tropical», declaró Jeff Chambers, autor principal del estudio.
Por primera vez en decenas de millones de años
Eso no significa que nunca hayan existido biomas hipertropicales en la Tierra, pero habría que remontarse entre 10 y 40 millones de años atrás para ver algo así, pues era entonces cuando el planeta era considerablemente más cálido que hoy.
Sin embargo, Chambers insiste en que el regreso a estas condiciones abrasadoras no es inevitable y puede evitarse si tomamos las medidas necesarias. «De nosotros depende hasta qué punto vamos a crear este clima hipertropical», afirma. «Si simplemente emitimos gases de efecto invernadero sin parar y sin ningún control, crearemos este clima hipertropical de forma rápida».
Para comprender por qué estas sequías extremas causan semejante mortalidad de los árboles, los investigadores observaron las tasas de transpiración en dos sitios diferentes de la Amazonía durante los fenómenos cálidos de El Niño de 2015 y 2023. En ambos sitios y en ambas ocasiones, descubrieron que cuando el contenido de humedad del suelo descendía por debajo de un umbral de aproximadamente un tercio de su capacidad, la transpiración se desplomaba a medida que los árboles cerraban los poros de sus hojas para evitar la pérdida de agua.

Un indígena brasileño observa un cauce seco en la Amazonía / Álex Pazuello
Esto, a su vez, provocó una carencia de carbono, ya que las hojas se volvieron incapaces de capturar el dióxido de carbono que necesitan para la fotosíntesis. Finalmente, los árboles experimentaron un colapso hídrico a medida que se formaban burbujas de aire, llamadas embolias, en su savia. “Si hay suficientes embolias, el árbol simplemente muere”, afirma Chambers.
En general, el efecto combinado de una mortandad masiva y la reducción de la absorción de carbono por parte de los árboles supervivientes podría tener un impacto significativo en el clima global, ya que la Amazonia, al igual que otras selvas tropicales del mundo, desempeña un papel esencial en la regulación del presupuesto de carbono del planeta.
Tras analizar cinco modelos climáticos diferentes para averiguar qué pasará en el futuro, los investigadores concluyeron que es probable que las condiciones hipertropicales se vuelvan comunes en la Amazonia durante la estación seca en las próximas dos a cuatro décadas, y podrían ser una realidad permanente durante todo el año para el año 2100.













