Este era el día que llevaba seis años esperando

El MIR se asocia a una jornada de tensión. Y es verdad porque la mañana del sábado fue, tan multitudinaria como tensa y después fue intensa hasta límites insospechados. Durante las horas previas a las dos de la tarde, miles de personas acudieron a la avenida Tarongers para acompañar a sus hijos y parejas en los instantes previos a afrontar, durante cuatro horas y media, el más diabólico de los cuestionarios: doscientas preguntas -más diez de reserva- sobre diferentes supuestos, análisis e interpretaciones de situaciones que un médico debe, sí o sí, conocer y acometer cuando tiene el paciente delante. Apoyados con imágenes: fotografías reales, Tacs, análisis, fotos al microscopio… la realidad elegida y con toda su crudeza, incluyendo diagnósticos que tienen mala cara.

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