Le está costando a Carlos Alcaraz encontrar la brillantez con la que maravilló al mundo durante su 2025 para el recuerdo, aunque sigue avanzando en el Open de Australia, donde ya está en la tercera ronda después de superar a un Yannick Hanfmann (7-6 (4), 6-3 y 6-2) que vendió muy cara su derrota, mostrando una versión que hizo gala a la similitud de su nombre con el de Jannik Sinner.
Llegó a desesperar en algunos momentos el tenista de El Palmar que se vio sorprendido por el juego agresivo del alemán, sobre todo desde el resto, en un partido en el que volvió a intercalar los ganadores (26) con los errores no forzados (20). En un partido muy distinto al de la primera ronda ante Walton, el número uno mundial tuvo que saber lidiar con momentos de dificultad, teniendo incluso que salvar algún momento crítico para no llegar a verse con set en contra en el marcador.
Pese a ello, supo lidiar con los momentos más complicados y despegarse de un Hanfmann que no dio sensación alguna de su ranking (102) demostrando tener mucho más tenis de lo que su carrera demuestra. En especial, en un primer set que se fue hasta los 78 minutos de juego y en el que el alemán fue quien dio el primer golpe con la rotura en el séptimo juego, que fue respondida de inmediato por el español.
Pese a ello, Hanfmann no decayó y supo tanto aguantar las embestidas de Alcaraz a su saque, como seguir apretando agrsivo desde el resto, llegando a estar a solo dos puntos del set.
BUSCANDO SOLUCIONES
Varió el ritmo de bola y trató de buscar más el bote y el efecto a petición de Samu López y todo su equipo, que trataron de animar a un Alcaraz menos animado de lo habitual. Volvió a estar contra las cuerdas en el ‘tie break’ decisivo, pero de nuevo, el murciano reaccionó y pasó del 3-4 al 7-4 en el marcador del desempate.
Grito de rabia y de alivio de un Alcaraz que se quitó un peso grande de encima con la consecución de un primer set nada brillante y muy amenazado por momentos por un Hanfmann, que no se dio por vencido pese a jugar uno de los mejores sets de su carrera y quedarse sin premio final.
Empezó de igual manera la segunda manga, con juegos largos e intensos en ambos turnos de servicio, que acabaron dando la ventaja al tenista español, consiguiendo una rotura en el cuarto juego que sería suficiente. La defendió hasta el final pese a que Hanfmann siguió insistiendo en aferrarse al partido.
A TERCERA RONDA
Fue mejorando sus prestaciones desde el servicio Alcaraz, que poco a poco le va tomando la medida a su nueva dinámica. Once saques directos y la mejora constante de los porcentajes, aunque todavía queda mucho margen hasta llegar al nivel necesario.
Repitió el mismo guion en el tercer set, en el que una rotura tempranera le valió para comandar el marcador hasta el final, cerrando la victoria con un segundo ‘break’ y respirando aliviado tras pasar varios momentos de angustia. Hanfmann trató de resistir todo lo que pudo hasta el final, pero la fatiga y problemas en la zona de las costillas, de las que fue asistido entre el segundo y el tercer set, le dejaron ya sin más capacidad de reacción.
Victoria exigida y rumbo a tercera ronda en Australia por cuarta vez en su carrera. «Cada golpe era como una bomba» explicó entre risas el murciano en la entrevista post partido, alabando el nivel de su rival sobre todo en el primer set.
Espera ya a Moutet o Zhang en su próximo compromiso, que será este próximo viernes en busca ya de la segunda semana de competición.













