La concentración es máxima y el ritmo, frenético. «Ahora vamos con Sex on the beach. Coged vodka y licor de melocotón. No olvidéis la cantidad adecuada para el resto de los ingredientes, la que os enseñé ayer. Recordad que alrededor de la copa siempre se pone azúcar y eso es un poco complicado, cuidado».
Los nueve alumnos de esta clase práctica van siguiendo paso a paso las indicaciones de Mimi Azouz, la directora e instructora de la EBS (European Bartender School) en Mallorca.
Al finalizar el cóctel les pide que elaboren un Bellini y un French 75. Antes prepararon otras dos bebidas, el Espresso Martini y el Pornstar, como si estuviesen en la barra de una auténtica coctelería y los clientes pidiesen los licores uno tras otro con celeridad.
Sus explicaciones son en inglés mientras que en la sala contigua Andrea Avilés imparte una clase en castellano de la técnica de vertido libre (free pouring), directo de la botella, sin medidor. Con ella se forman aprendices de bartender y profesionales que quieren mejorar originarios de Mallorca, Menorca, Colombia y Bolivia.
La directora de la escuela da indicaciones a los alumnos / Ana B. Muñoz
Multiculturalidad
El otro grupo tiene alumnos de Gran Bretaña, Suecia, Italia y China, entre otros países. «Cada mes hay estudiantes procedentes de todo el mundo que escogen Mallorca no solo por este aprendizaje, sino para vivir una experiencia completa», tal como destaca la responsable del Curso de Coctelería Internacional.
Está dividido en cuatro semanas con un formato intensivo principalmente práctico y con diversas actividades fuera de las aulas. «Visitamos las instalaciones de la destilería Suau para que conozcan cómo elaboran el alcohol, también vamos a Túnel y a las coctelerías de Palma, como Ginbo, Agabar y Brass Club, que son muy buenas», detalla quien está «entusiasmada con la multiculturalidad».
Los grupos son muy variados, tanto por nacionalidad como por edad y conocimientos. «Steve, por ejemplo, tiene experiencia porque trabaja en un bar, pero está aquí para aprender a ser más eficiente y rápido, y actualizar lo que sabe de las bebidas. Y nos asegura que está encantado», destaca Azouz, que abrió la franquicia de la escuela en Palma en 2021 junto a su socio y pareja, Gavin Wrigley.
Además, según añade Avilés, «aprenden los estándares internacionales de las técnicas para hacerlas correctamente, ya que puede que les hayan enseñado de una manera que a largo plazo les provocaría lesiones. Si en temporada alta estás diez horas seguidas cogiendo mal la botella, te puedes dañar el túnel carpiano. Hacerlo bien, girando la articulación de forma relajada y apuntando al vaso como toca, te beneficia a ti y al responsable del negocio porque también se evita la pérdida de alcohol», explica.
Otro ejemplo que pone es que «Andreu sabe de licores y destilados, pero no conocía sus fundamentos, algo básico para hacer un buen cóctel», como resalta la instructora.

Mario y Raquel practican el ‘free pouring’ (vertido libre) / Ana B. Muñoz
Uno de los alumnos es Mario Perdomo, ingeniero electrónico de profesión que dejó su Colombia natal porque quería «un cambio radical y viajar por el mundo».
Tras un breve curso de coctelería en su país, buscó otro con el fin de profundizar. «Vi que la European Bartender School tiene un enorme reconocimiento y que este curso de cuatro semanas en Mallorca ofrece alojamiento, que sale más barato que ir a un hostal, por lo que me inscribí y estoy muy contento. Es bueno estar con gente que sabe más, aunque todos participamos y aprendemos de todos», resume en un breve descanso tras la primera hora de clase teórica.
El alojamiento del que habla es un inmueble en el casco antiguo de Palma, a 15 minutos caminando de la escuela, con habitaciones tanto compartidas como individuales.
«Es un servicio añadido con el fin de facilitar la estancia en la isla a aquellos alumnos que lo necesiten. Hay algunos que hacen el curso durante el verano para trabajar de bartenders en invierno mientras lo compaginan con sus estudios en otros países, como un mallorquín que se fue a Australia el pasado año para eso», detalla la directora.
Quienes se inscriben en los meses de temporada baja «tienen una gran oportunidad de encontrar trabajo en verano en una barra sin estar perdidos, sabiendo todas las técnicas y sintiéndose cómodos cuando un cliente pide un cóctel. Muchos bares y hoteles se ponen en contacto con nosotros a partir de abril para pedirnos referencias de antiguos alumnos», tal como destaca Mimi Azouz.
Locales de categoría
Dos de ellos están trabajando en la coctelería Agabar, una chica que hizo el curso el año pasado es responsable actualmente del bar del restaurante Rikito, otros dos se ganan la vida con la coctelera en el lujoso hotel Castell de Son Claret y varios establecimientos de Puerto Portals se ponen en contacto cada año con la European Bartender School para solicitarles personal.
Mientras tanto, los estudiantes que durante este mes aprenden o perfeccionan sus conocimientos siguen concentrados en saber las medidas exactas del Margarita, el Tequila o la Caipiriña; y tratando de lograr que las prácticas de flair (coctelería acrobática) y de free pouring (vertido libre) no terminen en el suelo por falta de pericia tras la barra del bar.
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