Cáritas Diocesana de Zamora y el Seminario Permanente Claudio Rodríguez han firmado un convenio de colaboración por el que la explotación económica de los derechos del poeta zamorano recaerá en la entidad benéfica, mientras que el Seminario será el responsable de proteger y gestionar los derechos morales de paternidad e integridad de la obra.
Motivo
El acuerdo de alcanza porque hace tres años, cuando la familia de Claudio Rodríguez descubrió un testamento desconocido en el que el poeta y su mujer, Clara Miranda, designaban a un estudiante de derecho vasco como albacea, y quedó constancia de que la beneficiaria de los derechos de explotación debía ser una sociedad benéfica.
Proceso
El Seminario Permanente Claudio Rodríguez pensó en varias asociaciones benéficas para otorgar los derechos. Finalmente decidieron que fuera Cáritas Diocesana de Zamora por «cumplir todos los requisitos» y tener «una trayectoria muy consolidada y una manera de trabajar muy seria».
La intención era que la beneficiaria fuera una entidad zamorana y Cáritas emergió como «la más adecuada», explicó el presidente de la entidad, Miguel Casaseca, quien calificó como «muy inusual en el panorama literario español», al ser una entidad benéfica la receptora de los derechos de un autor, pero era esta la voluntad del poeta zamorano.
Además, «normalmente los derechos de autor los gestiona la familia, pero en muchas ocasiones no tiene los conocimientos técnicos y la capacidad para proteger y difundir la obra.
Gesto altruista
Por su parte el director de Cáritas Diocesana de Zamora, Ignacio Enríquez, agradeció este “gesto generoso y altruista tener en cuenta a Cáritas para que los beneficios redunden en las personas más necesitadas. Además de la repercusión social que implica la figura de Claudio Rodríguez. Que haya existido este vínculo entre el poeta y Cáritas estrecha aún más los lazos que unen la cultura y la preocupación por las personas más vulnerables en Zamora”.












