Las decisiones regulatorias tomadas tras el gran apagón del 29 de abril cambiaron el rumbo energético de España. En 2025, las emisiones de CO₂ crecieron hasta alcanzar 270 millones de toneladas de equivalente, alejando al país de su meta de reducción del 32% para 2030. El Observatorio de Sostenibilidad identifica un patrón claro: más gas en generación eléctrica, más petróleo en transporte, más vuelos sin contabilizar, y oportunidades perdidas en renovables residenciales. El resultado es un crecimiento del PIB del 2,9% construido sobre una mayor dependencia de combustibles fósiles.
Las emisiones de CO2 en España crecieron en 2025 y este repunte está directamente ligado a decisiones políticas en el sector energético y del transporte tomadas tras el apagón a cero de abril. El Observatorio de Sostenibilidad advierte que este cambio de rumbo aleja al país de sus compromisos climáticos para 2030 y consolida un modelo más dependiente del gas y del petróleo.
Según la estimación anual del Observatorio de Sostenibilidad, España aumentó en 2025 al menos un 0,6% sus emisiones hasta unos 270 millones de toneladas de CO₂ equivalente, tomando datos de consumo de combustibles hasta octubre. Esto significa que las emisiones son solo un 5,8% menores que en 1990, muy lejos de la senda necesaria para cumplir el Acuerdo de Kioto primero y los objetivos europeos actuales después.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima fijaba como meta que en 2030 las emisiones fueran un 32% inferiores a las de 1990, pero la evolución reciente indica un estancamiento, cuando no un retroceso. El propio Observatorio subraya que el aumento del PIB, del 2,9% en 2025, se ha apoyado en una fuerte dependencia del petróleo y el gas, sin una reducción equivalente en la intensidad de carbono de la economía.
El peso del gas tras el apagón
Uno de los cambios más significativos se ha producido en el sector eléctrico, donde las emisiones aumentaron hasta 29,48 millones de toneladas de CO₂ equivalente, un 9% más que el año anterior. La clave está en las centrales de ciclos combinados de gas natural, que emitieron 3,7 millones de toneladas más, un salto del 26% motivado por un aumento del 28% en la generación con gas tras el gran apagón del 29 de abril.
El Observatorio denuncia que, en lugar de aprovechar al máximo la eólica y la fotovoltaica, el sistema regulador optó por quemar más gas mientras se “desperdiciaban enormes cantidades de energía ya producida” de origen renovable. El gran apagón, calificado en el informe como el mayor en Europa en las últimas décadas, se ha convertido así en un punto de inflexión: más emisiones, más precios altos y un despilfarro de energía limpia.
Datos del impacto ambiental del gran apagón. / Observatorio de la Sostenibilidad.
Transporte, turismo y el espejismo del crecimiento
En paralelo al giro gasista, el país ha reforzado su dependencia de los combustibles derivados del petróleo, especialmente en el transporte por carretera. El consumo de gasolina subió un 8%, el de gasóleo -seis veces más importante en volumen- un 3%, y el queroseno de aviación un 5% entre enero y octubre de 2025, empujando al alza las emisiones difusas.
El año turístico ha sido calificado como “histórico”, se busca alcanzar la cifra de 100 millones de visitantes y más de 126.000 millones de euros de gasto hasta noviembre, pero también con un fuerte aumento de los vuelos y de las emisiones asociadas a la aviación internacional, que ni siquiera se contabilizan en el inventario oficial. El parque automovilístico siguió creciendo, con 1,15 millones de ventas de vehículos, un 12,9% más que en 2024, mientras la cuota del transporte de mercancías por tren se mantiene en apenas un 4%.
La advertencia del doctor en ecología Fernando Prieto
Fernando Prieto, del Observatorio de Sostenibilidad, resume el diagnóstico con una frase contundente: “España no está descarbonizando al ritmo que debería, que tendría que ser de un 7% anual, mantenido en el tiempo”. Prieto subraya que hay “reformas estructurales que hay que hacer para poder eliminar los combustibles fósiles de la ecuación y que se están posponiendo”, lo que agrava cada año la brecha entre la retórica climática y la realidad de las emisiones.
El investigador señala además la contradicción entre políticas públicas: mientras se habla de reducción de emisiones, empresas públicas como AENA impulsan el aumento del tráfico aéreo y se sigue favoreciendo el transporte por carretera. Mirando al futuro inmediato, advierte de que la expansión de centros de datos, que demandarán enormes cantidades de electricidad -en Aragón, “tanto como toda la demanda actual”-, puede disparar aún más las emisiones y el precio de la energía si esa demanda se cubre con gas.
Vulnerabilidad social y oportunidad perdida
El informe recuerda que 2025 ha sido un año donde la ciudadanía ha sentido en primera persona los impactos del cambio climático: olas de calor extensas, 400.000 hectáreas quemadas en incendios forestales que liberaron unos 19 millones de toneladas de CO₂, e inundaciones y lluvias extremas en distintos puntos del país. Aun así, la rehabilitación energética de viviendas sigue sin el apoyo suficiente y la pobreza energética se ha disparado, situando a España entre los países con indicadores más altos de la UE.
Mientras tanto, el desplome de la instalación de tejados solares desde 2022, especialmente en el sector residencial, evidencia una oportunidad perdida: el Observatorio recuerda que Australia cuenta con unos 21 GW en tejados, California con 44 GW y Alemania con 66 GW, frente a una España que “desperdicia este recurso” que podría beneficiar directamente a la ciudadanía con mínimo impacto ambiental. En paralelo, la complejidad burocrática para crear comunidades energéticas sigue siendo “infinita”, lo que frena uno de los instrumentos más potentes para democratizar la energía.
Un cambio de rumbo pendiente
José Santamarta, autor principal del informe, concluye que, a pesar del aumento de las renovables, “se ha quemado mucho más gas por el gran apagón, y la falta de pericia del sistema regulador, y se ha incrementado el uso del petróleo y sus productos derivados”. La combinación de más gas, más carretera, más turismo intensivo y más aviación dibuja un modelo de crecimiento que choca frontalmente con los compromisos climáticos asumidos ante la Unión Europea.
Las cifras de 2025 muestran que el apagón no fue solo un incidente técnico, sino el detonante de una deriva política que ha devuelto protagonismo a los combustibles fósiles. Si el país no acelera las reformas estructurales señaladas por Prieto y el Observatorio de Sostenibilidad -desde el transporte y la vivienda hasta el diseño del sistema eléctrico-, los nuevos informes no hablarán de descensos sostenidos del 7%, sino de nuevas oportunidades perdidas en la carrera climática, derrapando hacia el precipicio.
















