Los cascotes de una de las fachadas del colegio Azorín de Alicante han vuelto a caer sobre el patio de Primaria, después de que hace un mes saltaran las alarmas en el centro educativo y el Ayuntamiento colocara un vallado preventivo, sin que por ahora se haya acometido ninguna reparación.
El nuevo episodio, que, afortunadamente, no ha causado daños en ningún niño, ha desatado la indignación de las familias. La Asociación de Padres y Madres de Alumnos (Ampa) ha lamentado que las vallas llevan ya 29 días colocadas en la zona del recreo y que nadie les ha informado de cuándo se subsanarán los desperfectos. La preocupación que ha generado el deterioro que sufre la cornisa ha llevado a los familiares a exigir una reparación inmediata para evitar un nuevo susto.
Y es que los progenitores han venido alertando de que la zona donde se ven los daños de la fachada es utilizada por el alumnado durante los recreos y actividades escolares, lo que supone un riesgo evidente para su seguridad física.
Vallas en el colegio Azorín, tras caer fragmentos de cornisa / INFORMACIÓN
El mismo problema en tres centros
Otro centro educativo alicantino, el Óscar Esplá, vivió el inicio del curso casi en una situación similar, de sensación de peligro inminente, debido al desprendimiento de cascotes. La zona de vallado, que estaba presente tras los desprendimientos registrados el curso pasado, se tuvo que ampliar ante la posibilidad de que las caídas de cascotes afectaran a otras zonas del patio que se consideraban seguras. Finalmente, tras denunciar la comunidad educativa la inacción del equipo de gobierno municipal, la reparación comenzó a finales de septiembre.

El estado de la cornisa del colegio Azorín / INFORMACIÓN
Otro de los colegios afectados por una situación similar es el Enric Valor, en el barrio de la Florida. En este caso el desprendimiento de un cascote se produjo en 2018, y el arreglo finalizó en diciembre, después de años con una malla provisional y tras la insistencia del equipo directivo.
El otro colegio afectado por hechos similares es La Aneja, en los alrededores del castillo de San Fernando, donde un informe advierte desde 2022 del peligro de desprendimiento de fragmentos de las cornisas de las instalaciones del Tossal y que las redes de protección están desgastadas. En este centro, la reparación ni siquiera está presupuestada, según el centro educativo.
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