Superado el duelo por la derrota en el derbi contra el Obradoiro y tras confirmar que el equipo tiene tanta quijada como golpeo contra el Cantabria, el Leyma Coruña continúa su particular senda de baldosas naranjas con el objetivo de consagrarse campeón de invierno. Para ello tendrá que volver a presumir de todas sus virtudes en una pista donde nadie ha conseguido sentirse cómodo esta temporada. Visita este domingo (12.15 horas) el Pedro Ferrándiz para medirse al Lucentum Alicante, un conjunto que solo ha perdido un partido en casa, por un punto, y que afronta el duelo ante el equipo coruñés como una reválida para afianzarse en la pelea por el puesto más codiciado de la tabla.
El Leyma comienza a dejar atrás el bache de lesiones que, durante gran parte de la primera vuelta, impidió a Carles Marco tener a todos sus pupilos disponibles en el banquillo. Recuperado ya Jacobo Díaz, que regresó a la acción en Santiago y confirmó la semana pasada en el Coliseum que no ha perdido el acierto en el triple, todo son sonrisas en el vestuario naranja. Con un equipo coral, en el que Caio Pacheco, Joe Cremo o Dino Radoncic han dado pasos adelante en las últimas jornadas, la competitividad está asegurada. No obstante, el técnico catalán nunca se cansa de repetir el mantra que ha convertido al Leyma en su particular naranja mecánica. «Hay que jugar rápido, ir al rebote, pasarnos bien el balón y tocar la pintura», apremió antes de poner rumbo a tierras alicantinas.
Virtudes como el rebote o el ritmo frenético, que se vieron anuladas en el Fontes do Sar, volvieron a relucir hace una semana ante el Cantabria en un duelo en el que la fuerza coral fue, de nuevo, el motor del equipo. El Leyma se ha especializado en no mostrar sus eslabones débiles y así deberá mantenerse para ser campeón de invierno y encarar la segunda parte de la temporada con el ascenso directo entre ceja y ceja. Primero, tendrá que hacer los deberes en Alicante, luego, ya podrá pensar en el Palma. Recuperar la solidez defensiva, que Carles Marco pidió extender durante los 40 minutos en las últimas semanas, es una tarea a continuar. El equipo cumplió ante el Cantabria. Ahora, deberá repetir esfuerzos y resultados contra una ofensiva tan variopinta como peligrosa.
El Leyma visita hoy una cancha casi inexpugnable. Ya salió airoso de su visita en noviembre al Estudiantes y tratará de repetir hazaña en el Pedro Ferrándiz, donde solo el Oviedo (88-89) ha conseguido marcharse con una sonrisa. Los alicantinos quieren asentarse como un equipo de play off, pero sus números en la primera vuelta los convierten en un aspirante a pelear por el premio mayor, el ascenso directo, junto a Obradoiro, Palencia, Estudiantes y el propio Leyma.
El equipo que dirige Rubén Perelló marcha quinto y solo ha perdido cuatro partidos, a pesar de tener que reponerse a dos bajas de Brad Davison y Jordan Walker. El primero colgó las botas a los 27 años con la temporada ya empezada para convertirse en entrenador ayudante en la NCAA. Walker, uno de sus anotadores por excelencia, abonó su cláusula de salida hace un par de semanas para marcharse a la liga china. En su lugar aterrizó Eddy Polanco, que debutó en la derrota ante el Menorca.
En esta jornada, Unai Mendikote es la única duda en una plantilla que baila alrededor de Kevin Larsen. El danés, actual MVP de la categoría, es el líder indiscutible del conjunto alicantino. «Muchas acciones pasan por él. No es solo su anotación, es cómo pasa balón y cómo se hace determinante en muchas facetas», advirtió Carles Marco. Sin embargo, no es su única arma. Los bases Mike Torres y Sebastian Aris, ambos con pasado en el Leyma, y el alero Álex Jordá son amenazas muy serias dentro de un equipo temible en el perímetro (segundo de la liga con mejores porcentajes) y en la línea de tiros libres (líder destacado de la categoría). El Leyma tendrá apretar en la defensa exterior y cuidar los contactos en la pintura para salir airoso de territorio comanche.














