Felipe VI lanzó este viernes un mensaje claro en defensa del derecho internacional y del respeto a la soberanía de los pueblos, con una referencia directa a Venezuela y un aviso implícito a EEUU, al que no citó directamente. En su discurso ante los embajadores españoles reunidos en Madrid, el Rey subrayó que el futuro venezolano debe depender exclusivamente de sus ciudadanos y reclamó una transición democrática “pacífica, inclusiva y respetuosa de la voluntad soberana” del país.
El jefe del Estado situó el caso de Venezuela dentro de un marco más amplio de deterioro del orden internacional y advirtió de que no se puede asumir “ni con la palabra ni con el silencio” la “conculcación sistemática” del derecho internacional, una práctica que, a su juicio, se repite con demasiada frecuencia y supone un retroceso histórico. Felipe VI alertó de que ese vaciamiento normativo, agravado por el uso de nuevas tecnologías, abre escenarios inquietantes para la seguridad global.
En ese contexto, defendió el papel de las democracias como principales responsables de preservar un mundo basado en normas frente a otro sustentado en el ejercicio ilimitado de la fuerza y en intereses excluyentes. El Rey vinculó esa responsabilidad al mantenimiento del vínculo transatlántico, que calificó de indispensable tanto para Europa como para América, y advirtió de que su erosión tendría consecuencias negativas para todos.
Felipe VI insistió además en que el actual escenario internacional convierte este momento en “el tiempo de los diplomáticos”, llamados a actuar como traductores entre realidades enfrentadas en un mundo atravesado por conflictos abiertos, amenazas híbridas y carreras armamentísticas. España, subrayó, cuenta con credenciales sólidas como aliado fiable en seguridad, defensor del multilateralismo y actor comprometido con la cooperación internacional y la acción humanitaria.
El discurso cerró con una apelación a reforzar la integración europea, evitar que el futuro global se escriba al margen de la UE y consolidar el papel de Iberoamérica como espacio político, social y cultural con voz propia en los foros internacionales.
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