Como unas obras en casa. Así define el propietario de la charcutería Alimentación Casablanca los meses en los que la avenida de Valencia de Zaragoza estará en obras a partir de la próxima semana. «Cuando van a empezar los trabajos los encaras con mucha ilusión; mientras los estás haciendo son un auténtico dolor de cabeza, pero luego se espera que los resultados sean positivos», indica José Luis Muñoz con su delantal verde, sin dejar de atender a los clientes que entran.
Mientras comprueba el despliegue de vallas y el inicio del acopio de materiales de obra que dejará durante toda esta semana el tramo inicial de la calle (el más próximo a la avenida de Goya) sin zonas de aparcamiento, el comerciante confía en que el resultado final «sea lo más satisfactorio posible» y todos los cambios emprendidos sean positivos. La inversión prevista por el consistorio es de 6,6 millones y los trabajos serán paralelos a la reurbanización del Portillo.
Por ahora, en la mente de los vecinos pesan más las molestias que van a vivir que los beneficios a largo plazo, por lo menos lo que van a tener que lidiar con las restricciones, los ruidos y los desvíos. Entre los comerciantes la preocupación principal está en las zonas de carga y descarga, sobre todo por el alto volumen de mercancías que manejan algunos de los negocios de los primeros números, sobre todo los comercios de alimentación o de servicios eléctricos. Por ejemplo, para facilitar la movilidad, la calle de Obispo Covarrubias, entre la calle de Franco y López y la calle de García Sánchez, invertirá su sentido de circulación desde el día 9 de enero a las 9.30 horas.
«La avenida está deteriorada, pero poner ahora en marcha las reformas nos limitará bastante el acceso a la clientela», asume el propietario de la empresa de muebles, Enova, Jesús Plou. Como sucede en otros casos similares en la ciudad, lamenta que ha faltado información para garantizar la llegada de suministros y los camiones de carga y descarga. «Aún no tenemos nada claro cómo van a realizar los cambios, pero los iremos viendo con el tiempo», ha considerado, deseando que se aproxime el momento de la inauguración.
Unas dudas similares manifiesta la dependienta de la farmacia del número 9, Micaela Crampita. «Las ventas se van a resentir porque pasará más de un año sin que los clientes puedan apartar, algo que puede ser prejudicial a nivel comercial», indica.
Intenso lavado de cara
Con todo, en el entorno de la avenida de Valencia son conscientes de la necesidad de afrontar un intenso lavado de cara. «Estamos esperando las obras con mucha alegría, los trabajos son siempre un incordio, pero luego todo queda mucho más bonito», señala la vecina de la calle Salamanca, Alicia Rodrigo. Desde hace varias décadas se estaba reclamando una intervención debido al mal estado de las aceras. «Toda la zona se verá mejorada, pues también estamos esperando que se intervenga en el área del Portillo», ha recordado.
«Esta zona llevaba mucho tiempo pidiendo una intervención», explica Muñoz. Por sus carriles actualmente se dirige mucho tráfico en dirección a los dos hospitales de referencia de la capital aragonesa y además ejerce como sutura de los barrios de Las Delicias y Universidad. «Tiene mucho tráfico y entiendo que es complicado afrontarla», señala.
Desde el consistorio se ha optado por una intervención por fases garantizando desvíos en cada una de ellas para facilitar la fluidez del tráfico. La primera intervención durará cuatro meses, hasta abril, y comprende desde la avenida Goya hasta el cruce con la calle de Lérida.
Para Alejandra Polo, ya jubilada, la reforma también supone una buena noticia porque tendrá una parada de autobús mucho más cerca de casa. «Tendremos que afrontar un año de obras con polvo, ruido y derivados, que no terminan nunca como pasa en la avenida de Navarra, pero hace falta porque se ha quedado muy vieja, con unas aceras que solo son charcos cuando llueve», señala.
De forma paralela, la renovación de la arteria prevista busca dar más espacio a los peatones. Desde la charcutería Casablanca hablan de que podrán «conocer la avenida de una forma muy distinta», pues en la actualidad las aceras degradadas y la alta circulación de coches no la hacen muy agradable para el paseo. Por ejemplo, en el cruce con la calle Fueros de Aragón se va a crear una pequeña plaza. «Esta es una zona muy de paso, con mucha circulación durante todo los días, pero que los que vivimos cerca no la podemos disfrutar», indica Muñoz.
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