Nuevo entrenador, nuevas ideas y nuevas maneras de funcionar. Cada maestrillo tiene su librillo. Pellegrino Matarazzo está tratando de cambiar cosas en su llegada a la Real Sociedad y, más allá de la mejorada versión que se vio del equipo, uno de los aspectos curiosos que ha matizado es el de los calentamientos prepartido. Faltará comprobar en futuros partidos si el del día ante el Atlético fue especial y extraordinario por el tremendo frío que hacía en Donostia o no, pero fue diferente a lo que venía haciendo el equipo.
La primera novedad es que volvió a faltar David Casamichana, preparador físico, por enfermedad y fue el ayudante de Matarazzo, John Maisano, el que llevó la voz cantante. Sabe castellano y se nota. Los jugadores saltaron pronto al césped, poco después de las 20:20 y diez minutos antes que el Atlético. Cambiaron de banda para realizar el habitual estiramiento colectivo y la segunda novedad fue que titulares y suplentes compartieron la primera parte del calentamiento. Tras activarse todos, los titulares pasaron a hacer una rueda de pase grande e intensa mientras que los suplentes, dirigidos por otro preparador, hicieron una más pequeña para entrar en calor y en contacto con el balón.
Entrenamiento Real Sociedad en Zubieta Pellegrino Matarazzo
Los titulares volvieron a hacer movilidad articular, activaciones y acciones de velocidad antes de intercambiar bandas con los suplentes. Estos pasaron a hacer el habitual rondito, intercalando carreritas de vez en cuando, y los que iban a jugar montaron una posesión tras realizar una pequeña progresión de velocidad. Defensa contra ataque y Soler y Turrientes de comodines. Ya no había dos suplentes ejerciendo de comodines como sucedía hasta la fecha. Maisano, con el silbato y con su potente voz, metía intensidad sin parar.
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Una vez finalizada, tocaba hacer acciones de gol con Marrero de portero. Era nueva, y se notó porque les costó pillarla a los jugadores realistas pese a las indicaciones constantes de Maisano. Eran seis acciones rápidas y consecutivas que partían de Turrientes y acababan en tiros de los extremos, interiores y el delantero Oyarzabal. No hubo muchos goles. Luego pasaron a los centros laterales con dos rematadores, antes de volver a hacer carreras cortas de velocidad en la banda. Los defensores se metieron para el vestuario a y 43, mientras los atacantes se quedaban haciendo los últimos tiros un par de minutos más, siendo Oyarzabal el último en acabar y entrar esprintando al túnel. Eso no cambia.
Durante el partido también cambiaron algunas cosas. En el minuto 23 salieron los primeros cinco jugadores a calentar en la banda junto al readaptador Iñigo Almandoz y, tras nueve minutos, salieron los otros cinco. Esa medida sí pareció relacionada con el frío. En la segunda mitad ya no calentaron muchos jugadores. Tras el encuentro, a prácticamente todos los suplentes les tocó hacer carreras en el césped de Anoeta.













