Los políticos configuran la realidad con su lenguaje y, a menudo, mienten u ocultan parte de la verdad. En la rueda de prensa tras apresar y llevar a Estados Unidos al presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro, Donald Trump dibujó un futuro de Venezuela bajo su mando; una suerte de protectorado temporal. “Vamos a dirigirlo nosotros. Estos tipos detrás de mí (el secretario de Estado Marco Rubio y el de Guerra, Pete Hegseth)”, aseguró, a preguntas de los periodistas.
Cuando le pidieron que concretara más, solo dijo que Rubio está al habla con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro. Ella ha sido designada líder del Ejecutivo durante tres meses por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “Ella se muestra dispuesta a hacer lo necesario para Hacer a Venezuela Grande de Nuevo (una modificación del eslogan del movimiento pro-Trump MAGA)”, apuntó Trump, sin dar más detalles.
Pero esto choca con la realidad que sale de Venezuela. En el país no hay soldados estadounidenses, que se sepa, en los centros de mando, cuarteles o medios de comunicación. Y el régimen dice que se resiste a entregar el poder.
En una comparecencia ante los medios, Delcy Rodríguez negó este sábado cualquier sustitución efectiva de Maduro. Afirmó que “hay un solo presidente” y que ese presidente “es Nicolás Maduro”. Exigió su liberación inmediata, y la de su mujer, Cilia Flores, de lo que calificó como “secuestro ilegítimo”. El pueblo de Venezuela, dijo, está indignado por la “agresión militar” estadounidense.
La vicepresidenta de Nicolás Maduro y Presidenta encargada, Delcy Rodríguez / JUAN BARRETO / AFP
Rodríguez anunció también la activación del Consejo de Defensa de la Nación, que ella encabeza, y explicó que envió al TSJ el decreto de “conmoción exterior” para su validación constitucional. No parece un lenguaje que muestre propensión a la colaboración.
¿Está haciendo un doble juego y, por detrás de las cámaras, colaborando con Washington? ¿Está decidiendo qué hacer?
Los militares, fieles a Rodríguez
Las Fuerzas Armadas de Venezuela reconocieron en un comunicado este domingo a Delcy Rodríguez como presidenta encargada. La oposición en el exilio había pedido al estamento militar que reconociera a Edmundo González, el ganador de las elecciones de julio de 2024 como mandatario electo.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ha renegado también del «cobarde secuestro» de Maduro, y ha anunciado que en él los estadounidenses mataron “a sangre fría” parte del equipo de escoltas del mandatario. Un tono nada conciliador con el ejército que ha depuesto a su líder.

Venezuela denuncia asesinato a «sangre fría» de parte del equipo de seguridad de Maduro / .
Por el momento, el único mensaje conciliador en público ha sido el de Delcy Rodríguez asegurando que Venezuela mantiene disposición a dialogar con Estados Unidos, pero solo bajo una “agenda constructiva” y en un marco de respeto a la legalidad internacional y a las leyes venezolanas.
Presión y amenazas de Estados Unidos
La Administración Trump espera que el calvario de Maduro sirva de advertencia. El malogrado presidente chavista ha sido expuesto ante las cámaras de todo el mundo atado de pies y manos, aislado sensorialmente con cascos y vendas en los ojos, y luego paseado (perp walk) rodeado de decenas de agentes de la DEA entrando en la prisión de Brooklyn, Nueva York.
Se le acusa de delitos muy graves de “narcoterrorismo”, con condenas que pueden acarrear años de prisión o, incluso, cadena perpetua. Para aumentar su desgracia, Estados Unidos ha apresado y acusado también a su mujer, Cilia Flores, y busca su hijo Nicolás Maduro Guerra, “Nicolasito”, en paradero desconocido.
Trump ha advertido de que si los actuales líderes de Venezuela no hacen lo que Estados Unidos quiere, entonces volverán a entrar con fuerza. ¿Aguantará Rodríguez la presión?
Adiós a María Corina Machado y, ¿a Edmundo González?
Estados Unidos asegura querer una “transición” en Venezuela. Pero, no especifica hacia dónde va esa transición, ni siquiera dice que será hacia una democracia. Solo dice que debe ser “segura, adecuada y juiciosa”. Trump no pronunció la palabra “democracia” en ningún momento de su comparecencia de casi una hora este sábado.
Sí habló de tener en Venezuela un régimen más alineado con los intereses de Estados Unidos. Él loa a dictadores crueles como el príncipe y líder de facto de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, y le gustan los hombres fuertes pese a sus dudosas credenciales democráticas, desde el turco Recep Tayyip Erdogan al chino Xi Jinping.

Archivo – La líder opositora venezolana María Corina Machado (archivo) / Europa Press/Contacto/Jimmy Villalta – Archivo
Lo que sí ha aclarado Estados Unidos es que al madurismo no le va a sustituir el “corinismo”. O, al menos, no la reciente Nobel de la Paz, María Corina Machado, política venezolana que consiguió crear una candidatura única de la oposición para las elecciones de julio de 2024 pero que no pudo liderarla porque se lo prohibió el régimen. Ella es una buena mujer pero no tiene suficientes apoyos en el país, sostiene Trump.
En realidad, el presidente legítimo de Venezuela para Estados Unidos debería ser Edmundo González, que obtuvo la mayoría de los votos según las actas presentadas por la oposición. Joe Biden reconoció a González como ganador de las elecciones y presidente legítimo de Venezuela, y le recibió en la Casa Blanca. Trump no ha dado marcha atrás a ese reconocimiento.

Machado pide estar atentos a transición en Venezuela y dice que González debe asumir poder / .
Marco Rubio, remató este domingo las esperanzas de la opositora María Corina Machado y fue diáfano sobre las expectativas con la hasta ahora número dos de Maduro, informa Abel Gilbert: «Esperamos ver más cumplimiento y cooperación que antes. Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial en Venezuela. Tendrán que decidir qué rumbo tomar. Y esperamos que elijan un rumbo diferente al que eligió Nicolás Maduro. En último término, esperamos que esto conduzca a una transición integral». Este proceso se aclarará en las «próximas dos o tres semanas».
Escenarios posibles
El futuro de Venezuela está en el aire y Estados Unidos no controla el país, a pesar de lo que dijo este sábado Donald Trump.
Los escenarios por delante están todos abiertos.
Puede haber un continuismo chavista con presidencia interina (Delcy Rodríguez u otra figura) y negociación bajo presión estadounidense, en concreto sobre prebendas para extraer petróleo por parte de las petroleras estadounidenses.
Puede que se produzca una transición hacia la oposición legitimada por las urnas en la figura de Edmundo González como presidente electo, que tiene amplio reconocimiento internacional pero de momento guarda silencio.
O podría ser que la Administración estadounidense estuviera de hecho considerando la tutela efectiva del país mientras selecciona un relevo y, sobre todo, preparar un plan de extracción del oro negro. Incluso sin una ocupación clásica, Washington puede dirigir las decisiones del país por vía de la amenaza y la presión: puede asfixiar financieramente al país sacándole del sistema bancario, como hizo con Irán; imponer un embargo petrolero y ahogar financieramente al régimen si le desobedece; o pedir u ordenar a sus aliados que no despachen con los embajadores o representantes de Caracas.
Trump ha asociado explícitamente la “gestión” temporal con la reactivación y desarrollo del sector petrolero, incluida entrada de compañías estadounidenses. Eso podría hacerse con contratos, licencias y control de exportaciones, según la revista Time.
Por supuesto, Estados Unidos puede seguir ejerciendo medidas coercitivas, porque aunque no hay soldados sobre el terreno que se sepa, sigue la enorme presencia naval y el despliegue aéreo regional. Podría bombardear para imponer cada una de las decisiones que quiera tomar.
No se trataría de gobernar, sino de teledirigir la transición.
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