Es de bien nacidos pedir que tanto sufrimiento pare. 2026 ya debería traer un alto el fuego global, pero la cosa está que arde (estas observaciones son del año pasado, a saber…) Uno de los focos más terribles de barbarie desenfrenada ha desangrado Oriente Medio. Da vergüenza ajena oír las proclamas de un sectario sector de la izquierda, sí, contra «los judíos». Para ir contra el gobierno de extrema derecha de Israel no es para nada necesario expresarse como un auténtico nazi. Sí, vergüenza ajena. Así viaja el péndulo de la intención de voto. Enhorabuena.
En 1957, Josep Pla hizo un fabuloso viaje a Israel que iría publicando en la revista Destino en castellano. En 1958, salió en Buenos Aires bajo el título Israel en los presentes días es el Pla más reportero y absolutamente periodístico. Realmente desatado en talento y autenticidad. Esas impresiones saldrán en catalán en 1969 en el volumen 13 de la obra completa que corresponde a Les escales de Llevant. Era muy reciente el final del Holocausto y la Segunda Guerra e Israel cumplía dos lustros. Los avances políticos y sobre todo económicos eran considerables y vertebrados en la agricultura. Pla empatizó y elogió todo ese esfuerzo para realizar un sueño, pero el Israel que conoció hoy ya no existe. No se limitan a defenderse y hoy ya es una potencia que no para de expandirse. El discurso planiano del milagro lingüístico y del eterno conflicto no han caducado. Insinuaciones no faltan en sus escritos a la hora de aventurar complicaciones futuras que ya se atisbaban en el horizonte.
Israel el 1957. / Josep Pla
El prólogo de esta reedición es realmente enriquecedor a cargo de Ramon Barnils, que cita al experto en esta materia J.B.Culla, que lo define como «País que viu entre el somni i la tragèdia». Sueño en 1957, tragedia estos dos últimos años. El mundo es cambiante y el contexto nunca el mismo. El 27 de septiembre de 1954 se abrió la primera sinagoga en Barcelona, la primera en el Estado Español desde 1492. Josep Pla nunca compartió antisemitismo como sí lo hicieron Jacint Verdaguer y J.M. de Sagarra. El autor de Palafrugell empatiza y expresa admiración hacia el pueblo judío. Lo aclara su mejor biógrafo, Xavier Pla.
También el filólogo de lenguas semíticas y poeta Manuel Forcano tilda esta obra de retrato completo y vigente de ese nuevo país. Pla explica los orígenes sin prejuicios políticos ni religiosos…asegura que es el primer autor catalán con solvencia en el tema. Rompe la deriva antijudía de una parte considerable de la literatura catalana.
El autor de El quadern gris tuvo pareja judía, Aly Herscovitz, en Berlín en 1923. Chica que hablaba muchas lenguas, de ella dijo que «no vaig saber mai exactament a què es dedicava». Más adelante insinuará que acabaría en un crematorio nazi. Xavier Pericay le dedicó un ensayo. Pla ha vivido y convivido con personas judías y cuando escribe no ficciona. Antes el plagio que pasarse a la vulgar ficción.
Zarpó desde Marsella un martes en el barco Theodor Herzl y llegó a Haifa en domingo. Alemania había pagado con 41 barcos para compensar el Holocausto, menudo negocio. Describe, fascinado, todas las características y rincones del navío y a las gentes que van a bordo y los diferentes tipos de procedencias. Llega al país cuando acaban de ganar a Egipto en el Sinaí, 1956. Barnils como gran periodista que es y conocedor de esa realidad aclara aspectos muy interesantes. Parece que Israel no siempre ha comprado las armas a EUA también a los soviéticos y parece que es uno de los puntos por los cuales Netanyahu no se lleva mal con Putin. El prologuista hace unas fructuosas valoraciones que nos contextualizan el pasado con el presente más inmediato. «En 1957 era David y hoy es Goliat». El horror del fanatismo religioso del 7 de octubre sobre personas inocentes se suma a los «ministros racistas que bailan en la sangre», palabras del escritor David Grosman que sabe perfectamente de qué va todo esto y en primera persona.
Josep Pla romperá el mito del judío comerciante o artista y nos descubrirá al soldado. La marihuana borra la memoria, digamos que ayuda a olvidar a los peones del auténtico desgobierno facha de Israel. Hitler se centró en potenciar el ergotismo. Los nacionalismos llevados al extremo son todos muy parecidos.
No caduca para nada la admiración de Pla por la absoluta recuperación de una lengua y descubre que «se puede morir…y resucitar». El pueblo del fusil lo es también del libro, pero de una de las religiones del libro pues en 1957 el gobierno de Israel dependía del voto obrero. En el año 2026, según Barnils, depende más de los religiosos. Para este 2026 pidamos un futuro de paz y esperanza para las gentes de ambos pueblos.









