Esta última noche de NBA ha sido el ejemplo perfecto. Los Golden State Warriors se enfrentaban a Oklahoma City Thunder en uno de los partidos más interesantes de la jornada. Unos Thunder que parecen más humanos, aunque siguen en la primera posición de la Conferencia Oeste con cierto margen, y unos Warriors irregulares, pero que siguen disfrutando de Stephen Curry en sus filas.
Sin embargo, no pudieron contar con ‘Chef’ en el día que más lo necesitaban. El base estadounidense se perdió el partido por molestias en el tobillo, al que se le sumaron otros dos estandartes de la franquicia: Jimmy Butler por problemas de salud y Draymond Green por cansancio físico. En definitiva, los de San Francisco apostaron por la ‘unidad B’ y recibieron una paliza.
Ante esta situación, los Warriors afrontaron el partido sin sus dos mejores anotadores en el roster. Un lastre demasiado grande para plantar cara a OKC. El problema se encuentra en toda la NBA, con numerosas franquicias golpeadas por la plaga de lesiones, sobre todo de sus estrellas. Otro caso es el de los Spurs, que está dosificando al máximo a Victor Wembanyama.
El francés ya sufrió una lesión en la pantorrilla de la pierna izquierda en el mes de noviembre que lo mantuvo lejos de las pistas durante un mes. Justo al empezar el año, ha vuelto a tener un percance, esta vez en la rodilla izquierda, que hizo saltar todas las alarmas. Por suerte, ‘Wemby’ estará disponible en pocos días para volver con el equipo. Que lo esté durante mucho tiempo seguido ya es otra historia.
No han tenido tanta suerte los Nuggets, que empezarán el año sin su mejor jugador, y para muchos el mejor de toda la NBA: Nikola Jokic. El serbio, que hace una semana se marcó un partido memorable (56 puntos, 16 rebotes y 15 asistencias), silenció a todo el pabellón cuando se tocó la rodilla izquierda. Parecía una lesión grave. Una de las que te dejan sin jugar hasta la siguiente temporada.
Por suerte no fue así, aunque no se libró de una hiperextensión de la rodilla que le dejará al menos un mes fuera. En el partido de esta madrugada, Denver acusó no tener al serbio y cayó ante los Cleveland Cavaliers. En definitiva, otro caso en el que una franquicia pierde a su mejor jugador y que el aficionado no podrá disfrutar de la élite máxima del baloncesto mundial.
El problema principal y el éxito de audiencias
«Es una mierda», reconocía el entrenador de los Nuggets, David Adelman. Y se pueden decir muchos más nombres, como Jason Tatum, Tyrese Haliburton o Fred VanVleet, jugadores clave en sus franquicias que se están perdiendo toda la temporada por lesiones graves. Mucha suerte tienen los equipos que cuentan con sus grandes nombres al completo, como OKC o Detroit, precisamente los dos que dominan las Conferencias.
La ESPN señala que el juego en la NBA nunca ha sido tan rápido. Los jugadores corren cada vez más, con triples desde todos los ángulos que fuerzan a defender casi toda la pistas. El esfuerzo es máximo. Eso sí, las audiencias son maravillosas. ‘Bloomberg’ indicó que la audiencia combinada entre los principales canales televisivos de la competición (Amazon Prime, ESPN y NBC) creció un 30% respecto al año anterior. Que siga la fiesta.











