Once años de cárcel por agredir sexualmente a su sobrina, de siete años de edad, y mostrarle vídeos pornográficos en dos viviendas de Las Palmas de Gran Canaria e Ingenio entre diciembre de 2020 y noviembre de 2021. Es la condena que confirma ahora el Tribunal Superior de Justicia de Canarias para F. S. C., al que otras tres víctimas acusaron durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Las Palmas de haber cometido más abusos infantiles similares en el seno familiar. Algunos de estos hechos se remontan a hace 20 años y ya han prescrito por el tiempo transcurrido.
La Sala de lo Civil y Penal ha desestimado el recurso que presentó el encausado tras valorar la «contundencia» de las declaraciones de la menor, que se han visto corroboradas por la prueba testifical, documental y pericial. El fallo, dictado el pasado nueve de diciembre, lo considera autor de un delito continuado de agresión sexual y le impone además una orden de alejamiento por un periodo de 15 años y una indemnización de 60.000 euros por los daños morales causados.
La víctima acudía con una frecuencia casi diaria al edificio de la capital donde residían sus abuelos maternos en uno de los pisos, y su tía y el marido de esta en otra de las viviendas. Antes de los hechos denunciados, mantenía una buena relación con estos últimos y aprovechaba los días que se quedaba con ellos para conectarse a internet y jugar con la tablet.
El fallo valora la «contundencia» de las declaraciones de la menor, corroboradas por la prueba practicada
Sin embargo, a partir de diciembre de 2020 el penado empezó a aprovechar los momentos en los que se quedaba a solas con la menor, porque su mujer y sus hijos se encontraban fuera, para empezar a exhibirle vídeos de contenido pornográfico en la televisión del salón. También en estas ocasiones le realizó tocamientos en las zonas genitales y le mostró su miembro.
Las conductas continuaron hasta noviembre del siguiente año, cuando se separó de su mujer y se marchó a vivir a otro domicilio, poniendo fin a las visitas.
Hechos similares en el seno familiar
Durante ese verano las agresiones también se trasladaron a una finca de Ingenio, propiedad del hijo del acusado, donde en al menos cinco ocasiones mantuvo conductas sexuales con la menor, sin que conste que empleara especial fuerza, amenazas o intimidaciones contra la víctima. Esta sufrió un fuerte impacto emocional y ha estado sometida a terapia psicológica desde entonces.
En el juicio también declararon otras víctimas. El hijo del acusado contó que sufrió abusos sexuales durante su infancia, hace cerca de 20 años, cuando aún no había empezado su proceso de cambio de género. A él le reveló otra sobrina que el penado le había realizado tocamientos de la misma índole. La última denuncia fue presentada apenas un mes antes de la vista oral por una tercera sobrina de F. S. C.









