“Hay dos modelos de gobierno: el que tiene un presidente que cuenta con una conselleria de apoyo y el que concentra todas las funciones en el máximo representante”. La frase es de un antiguo cargo de la Generalitat que vivió en primera persona la creación y el desarrollo de una de las consellerias de Presidencia que existieron en el pasado y que ahora, con la llegada del presidente Juanfran Pérez Llorca al Palau de la Generalitat, se ha vuelto a recuperar.
Según conocedores de la administración autonómica, contar o no con una conselleria de este tipo “no es decisivo”, pero refleja diferentes estilos de gobernar: el de dar más responsabilidades al círculo más inmediato al presidente o el de “desatascar” de funciones al jefe del Consell. Este último ha sido el modelo elegido por Llorca, que anunció la remodelación del gobierno autonómico tras su toma de posesión.
José Luis Díez Climent ejerce esta competencia, que se erige a su vez en la Vicepresidencia segunda de la Generalitat. Díez era hasta ahora director general de Proyectos Estratégicos, su área asumirá aspectos como la Política Lingüística y contará con un subsecretario, Álvaro Cuadrado, y cinco secretarías autonómicas: la de Análisis, Estudios y Políticas Públicas, que liderará Jacobo Navarro; la de Presidencia, a cargo de Henar Molinero; la de Representación ante la Unión Europea, que según el organigrama publicado en el portal de la Generalitat la seguirá dirigiendo Pablo Gustavo Broseta; la de Política Institucional y Cohesión Territorial, con (entre otros) el exsíndic Jorge Bellver como director general; y la de Comunicación, a cargo de Vicente Ordaz, hasta ahora presidente del consejo de administración de la Corporación Audiovisual de la Comunitat Valenciana, órgano rector de À Punt.
De esta última Secretaría Autonómica se desprenden cuatro directores generales: Belén Ríos y Carmen Sahuquillo llevarán Comunicación Institucional y Digital (respectivamente), Ramón Navarro será el encargado de la Oficina de Prensa y Francisco González, que formaba parte del núcleo íntimo de Mazón, dirigirá Promoción Institucional. Estas competencias estaban vinculadas directamente al ahora expresidente hasta su dimisión, el 3 de noviembre, un año después de la dana que causó 230 muertes en la provincia de Valencia. Solo el alicantino Francisco González sobrevive en este ámbito.
Funciones
La razón de existencia de este departamento tiene relación, por tanto, con la pretensión de “despejar” de funciones al presidente nombrando a otro alto cargo que asuma estas responsabilidades. “Cuando no hay Conselleria de Presidencia, los cargos directamente relacionados con el presidente llevan el tema contable o el registro de las facturas derivados de sus funciones. Es un modelo que descarga al presidente de una serie de responsabilidades administrativas, burocráticas y de gestión”, señala un conocedor de esas funciones.
Otro de los trabajos encargados a Presidencia son las relaciones con las Cortes o la coordinación con las diferentes áreas del Consell. “Es un modelo más operativo que le permite al presidente dedicarse a cuestiones más propias”, dice un cargo con experiencia en la administración autonómica. Este modelo ha sido mucho más recurrido por el PP que por el PSOE, partido con el que esta competencia fue anecdótica.
Precedentes
Este departamento, presente también en otras autonomías y en el Gobierno central, fue creado por primera vez, con la Generalitat ya consolidada, en el primer Consell de Joan Lerma. Rafael Blasco, entonces en el PSPV (más tarde sería conseller con el PP, partido con el que acabaría siendo condenado por el desvío de fondos de ayudas públicas de la Generalitat a la cooperación internacional) fue el primero en desarrollar este cargo entre 1983 y 1985, cuando pasó a Obras Públicas y Urbanismo y Presidencia desapareció del organigrama.
La competencia se consolidó durante el primer Consell presidido por Eduardo Zaplana (1995-1999), aunque no en primera instancia. José Joaquín Ripoll, que presidiría la Diputación de Alicante entre 2003 y 2011, asumió la Conselleria de Presidencia en marzo de 1996, cargo que mantuvo hasta el final de la legislatura. En la siguiente, con el PP gobernando con mayoría absoluta (antes lo había hecho junto a Unión Valenciana), Ripoll se convirtió en vicepresidente segundo y la Conselleria de Presidencia desapareció.
La recuperó el presidente Francisco Camps en 2003, cuando accedió al Palau de la Generalitat. El primer conseller de Presidencia con su mandato fue Alejandro Font de Mora, aunque apenas duró un año, ya que fue trasladado a Cultura, Educación y Deporte y la competencia desapareció del organigrama.
En la siguiente legislatura, Camps recuperó esta competencia situando a Vicente Rambla al frente, pero a mitad de mandato sus responsabilidades se reformularon y Presidencia volvió a desaparecer. En 2011 Camps, antes de dimitir ante la presión por la investigación judicial por la trama Gürtel, volvió a crear el cargo. Paula Sánchez de León fue la encargada de dirigirla.
Tras el abandono de Camps, tomó el relevo Alberto Fabra, que mantuvo la cartera cambiando de titular a final de 2011, situando a José Ciscar, natural de Teulada y que mantuvo esta competencia, junto a otras, hasta el final de la legislatura que dio paso al primer Botànic presidido por Ximo Puig, con quien esta conselleria desapareció para no ser recuperada hasta este 3 de diciembre por parte de Pérez Llorca.
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