Manuela está desesperada. No solo tiene un inquiokupa en su piso que no le paga el alquiler desde hace 8 meses, sino que además la empresa de desokupación que contrató la ha estafado.
Al contratar a la empresa, le cobraron 1.815 euros, pero al darle las llaves le exigían el doble. A pesar de los pagos, la empresa no conseguía resultados y el inquiokupa seguía en su casa. Por eso, tras consultar a sus abogados, decidió anular el contrato, algo que no sentó bien a la empresa de desokupación.
Cuando Manuela trató de anular el contrato, le reclamaron el resto del dinero y la amenazaron con que guardara silencio. «Me dijo que tuviese cuidado con lo que hablaba porque todos eran amigos míos», advierte.
Hoy, Manuela siente que la han robado por partida doble y exige justicia. ¿Logrará recuperarse de este duro golpe? ¡Dale al play para escuchar su historia!












