“Léela cuando yo no esté”

En la azotea, Bahar ha tenido una conversación muy importante con Evren. Por primera vez, ha admitido que no sabe priorizarse. No sabe ponerse en el centro de su propia vida y mirar por su felicidad sin que todo lo demás la arrastre.

El cirujano ha intentado quitarle hierro con ternura, hablando de cuentos, de varitas mágicas y de carrozas. Bahar le ha seguido el juego, pero a su manera. Le ha dicho que la vida no es un cuento de hadas y que, si lo piensas, hasta las princesas acaban infelices. Y ha dejado claro que la heroína de su historia solo puede ser ella.

Justo cuando Evren ha querido sacarle “la verdad”, Bahar le ha pedido que no mirara, ha sacado un papel y ha empezado a escribir. Era una nota para su frasco de recuerdos, ese donde Evren guarda momentos de su historia. “Léela cuando yo no esté”, le ha dicho. Y se ha ido, dejándolo con el papel en la mano.

Porque lo que Bahar no ha podido decir en voz alta, lo ha dejado escrito: que Evren la besó y que ya no quiere vivir sin él.

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