El Valencia CF vuelve a presentarse en las fiestas navideñas, un año más, lejos de las posiciones que su masa social merece. Demasiado lejos de Europa y… demasiado cerca de la zona de descenso, con un solo punto de ventaja sobre el Girona FC, que marca el límite con 15 unidades.
Hace un año, por estas fechas, en la madrugada de Nochebuena, el club anunció la contratación de Carlos Corberán en sustitución de Rubén Baraja, que había dejado al equipo camino de Segunda como solo 12 puntos en 17 partidos. Dentro de la caja de sorpresas, casi siempre negativas, que resulta de la gestión del club bajo el accionariado de Peter Lim la llegada del entrenador fue la excepción que confirma la regla. Un acierto que revivió un ‘muerto’ y salvó a un equipo de la quema tras 24 jornadas en la zona roja de la Liga.
Tras un verano de altas expectativas, en una afición ansiosa de buenas noticias, la realidad ha sido cruel. La plaza de Champions (4ª) y la de Europa League (5ª) están a mayor distancia, 19 y 17 puntos, que los 16 puntos sumados hasta la fecha. Y la de Conference (6ª), a una docena de puntos. Todo un bochorno.
Con vistas a 2026, el valencianismo necesita ahora un regalo al estilo del de la pasada Navidad con Corberán. Aunque, esta vez, deberá llegar en el mercado de jugadores, ya que Peter Lim, su hijo Kiat, presidente, y Ron Gourlay, CEO de Fútbol, mantienen intacta la confianza en el técnico.
Así, con únicamente tres victorias en los últimos 20 partidos de Liga, los valencianistas aguardan un mes de enero que traiga para el equipo más gol y más solidez en defensa y en el medio: un atacante, un mediocentro físico y un central zurdo. Cuanto antes mejor, porque el calendario no espera. El sábado 3 de enero la competición volverá a latir para el Valencia en Balaídos frente al Celta.
El Levante perdió un mes
El Levante se comerá los turrones de Navidad en un escenario de absoluta urgencia y sintiendo que su escalada hacia la permanencia será a contracorriente. El dramático escenario que se respira en Orriols condena a su alrededor a celebrar un empate con tintes de alivio, que cortó una dinámica de cinco derrotas consecutivas, pero no esquiva la delicada situación y una puesta en escena alarmante.
Ningún habitante del Ciutat de València pide por Navidad otro deseo que no sea salvar la categoría, pero, a nivel estructural, todos deben dar un paso hacia adelante. Luís Castro tiene muchísima faena por delante mientras el resto de contrincantes empiezan a despertar. El Oviedo, después de tomar la decisión de prescindir de Carrión para incorporar a su banquillo a Guillermo Almada, está a punto de cerrar el fichaje de Nicolás Fonseca y pretende incorporar a sus filas, mínimo, a seis jugadores.
A su vez, el Girona, de la mano del City Group, sumará, si la postura del jugador no lo impide, a su equipo a un talentazo de la talla de Claudio Echeverri e iniciará su plan de reestructuración. Y, entre tanto, Mallorca y Osasuna reaccionan con solvencia. El Levante, si quiere mirar de frente a la salvación, deberá compaginar ambos aspectos: ganar y reforzar. Dejó pasar 3 semanas entre la destitución de Calero y el nombramiento del portugués. Ahora, todo lo que no sea acertar de pleno supondrá una condena en forma de descenso.
El final de año amarillo
El Villarreal no ha terminado el año de la mejor manera posible y la afición le ha pedido a Papa Noel mantener el ritmo liguero, pero mejorar en el resto de las competiciones que se disputen a partir de la segunda mitad de año. En los primeros seis meses apenas quedará LaLiga, pero visto lo visto con el ritmo en la competición nacional no se puede decir que el Villarreal esté en un mal momento, aunque sí con peores sensaciones que las esperadas cuando arrancó la campaña en agosto.
El Submarino es ahora mismo cuarto clasificado pero con dos partidos menos que Barcelona, Madrid y Atlético de Madrid. De ganar ambos enfrentamientos, el cuadro amarillo se colocaría a solo un punto de la segunda plaza, que tiene ahora mismo el Real Madrid en su poder. Y solo cinco del líder. Eso demuestra que en estos momentos es uno de los equipos del curso, pero al mismo tiempo queda claro que no es suficiente para la exigencia amarilla.
En primer lugar porque en la Champions hay que pedirle algo más al cuadro amarillo, más allá incluso de clasificarse o no porque su calendario era complicado. Pero lo de Pafos y Copenhague no puede repetirse en el futuro y eso es algo que pide el aficionado de La Cerámica. Por otra parte, en la Copa la derrota contra el Racing de Santander también duele por fondo y forma. En especial porque era un rival inferior, pero también porque tras el KO europeo hace falta más competiciones distintas a la Liga con las que ilusionarse.
La buena ‘vibra’ franjiverde
La afición del Elche no tiene muchas cosas nuevas que pedir a Papa Noel y es que pocos equipos en LaLiga tienen una sonrisa tan grande como la de los seguidores del Martínez Valero. Después de casi una vuelta de competición, el cuadro ilicitano lleva 22 puntos, una media que por supuesto le valdría para mantener la categoría e incluso tiene Europa a tiro (si finalmente la séptima plaza da acceso a Europa).
Sarabia arrancó la 24/25 con dudas. Una mala racha inicial incluso llegó a hacer que su puesto corriera peligro en Segunda. Un año y unos meses más tarde es uno de los entrenadores de moda en Primera. Entrenador con identidad, con resultados y con una filosofía que potencia a todos los jugadores que tiene.
En definitiva, el Martínez Valero disfruta porque ve a su equipo jugar bien y además conseguir resultados. Eso es algo que no todos los equipos de la categoría pueden hacerlo. Eso sí, en la entidad franjiverde no lanzan las campanas al vuelo y tienen claro que una temporada en Primera es muy larga. Sobre todo porque hay otros equipos que fueron revelación durante media liga y acabaron perdiendo la categoría.











